En el marco de su columna en el programa “Arriba la Radio” de Radio Up, el educador y filósofo Eduardo Cazenave reflexionó sobre los rituales que protagonizan los estudiantes durante el último año de la secundaria y planteó interr00ogantes sobre cómo la sociedad se vincula con la educación.
El especialista se refirió particularmente a prácticas como el UPD (Último Primer Día), una celebración que se instaló en los últimos años entre los estudiantes que comienzan su último ciclo escolar. Sin embargo, señaló que este fenómeno no se limita a un solo evento, sino que forma parte de una serie de rituales que se repiten a lo largo de todo el año.
Según explicó, el último año suele transformarse en una sucesión de celebraciones que los propios estudiantes identifican como “últimas”: desde las últimas vacaciones de invierno o el último Día del Estudiante, hasta la última estudiantina o la despedida de la secundaria.

“Hay toda una cultura del último año que se va construyendo alrededor de estas celebraciones”, sostuvo Cazenave durante su análisis radial.
Para el educador, este fenómeno invita a reflexionar sobre la manera en que la sociedad entiende el cierre de la etapa escolar. En ese sentido, advirtió que muchas veces el último año se vive más como una despedida festiva que como un período clave de preparación para los desafíos educativos o laborales que vienen después.
“El problema no son solo los chicos; también tiene que ver con el lugar que los adultos y las familias le damos a la educación”, planteó.
En su análisis, Cazenave remarcó que muchas de estas celebraciones implican dinámicas que terminan afectando el desarrollo normal de la actividad escolar, como noches sin dormir o encuentros que se extienden hasta altas horas de la madrugada.
Para el especialista, estas prácticas reflejan una problemática más profunda vinculada al valor social del estudio y a la forma en que se acompañan las trayectorias educativas de los jóvenes.

Al mismo tiempo, vinculó esta situación con una dificultad recurrente del sistema educativo argentino: la transición entre la escuela secundaria y los estudios superiores. Según indicó, una proporción importante de estudiantes abandona durante el primer año de universidad o de formación terciaria.
En ese contexto, Cazenave consideró necesario recuperar el sentido formativo del último año de la secundaria y replantear el significado de los festejos asociados a esta etapa.
“Tal vez el verdadero festejo debería ser cuando se termina el recorrido educativo, no cuando recién empieza el último año”, reflexionó.
Finalmente, el educador sostuvo que el debate sobre estas prácticas no busca cuestionar los espacios de celebración juvenil, sino promover una discusión más amplia sobre el rol de la escuela, las familias y la sociedad en la formación de las nuevas generaciones.



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