El vicepresidente de Cáritas de la diócesis de Posadas y titular de la parroquia Sagrada Familia, el padre Alberto “Beto” Barros, advirtió que el deterioro social se profundiza en distintos sectores de la sociedad y que en los últimos meses comenzó a registrarse un fenómeno que antes era poco habitual: familias de clase media que se acercan a las parroquias en busca de asistencia.
“Hoy también se acerca a Cáritas una clase media que antes no pedía ayuda”, afirmó durante una entrevista en el programa Arriba la Radio, que se emite por Radio Up.
Según describió, el crecimiento de la pobreza ya no se limita a los sectores históricamente vulnerables, sino que también alcanza a jubilados, trabajadores formales y familias que, pese a tener ingresos, no logran cubrir sus gastos básicos. “Hay jubilados y también gente con trabajo formal que hoy son pobres. Tienen un sueldo pero no alcanzan a pagar servicios como la luz, el agua o el transporte”, explicó.

Empobrecimiento y dificultades para llegar a fin de mes
El sacerdote sostuvo que el deterioro económico se refleja en la vida cotidiana de millones de argentinos y cuestionó el contraste entre la realidad social y el discurso oficial sobre la situación económica. “Ese relato de que avanzamos se choca de bruces contra una realidad de mucho dolor. Cada vez más gente dice que no llega a fin de mes”, expresó.
Barros señaló que el empobrecimiento alcanza a la “inmensa mayoría de los argentinos” y describió situaciones que antes resultaban excepcionales y hoy se vuelven frecuentes.
Entre ellas mencionó personas que reducen su alimentación o directamente dejan de comer durante su jornada laboral para poder sostener a sus familias. “Hay gente que ha dejado de comer durante su horario de trabajo o que resigna alguna comida diaria”, afirmó.
Impacto en la salud y abandono de tratamientos
El referente de Cáritas también alertó sobre las consecuencias sanitarias del deterioro económico. Según indicó, cada vez son más las personas que suspenden tratamientos médicos o dejan de comprar medicamentos por falta de recursos. “Hay gente que viene con recetas y nos dice que no puede comprar los medicamentos. Muchos dejan tratamientos y eso está generando situaciones muy graves”, sostuvo.
En ese contexto, mencionó indicadores preocupantes vinculados al sistema de salud. “Han crecido la mortalidad infantil y la mortalidad de adultos mayores. Incluso reaparecen enfermedades que ya estaban superadas”, aseguró.

Críticas al rol del Estado
Durante la entrevista, Barros cuestionó el rol del Estado frente al escenario social actual y afirmó que existe una fuerte retirada de políticas públicas vinculadas al desarrollo económico y la asistencia social. “La impresión que tenemos es una ausencia absoluta del Estado nacional”, afirmó.
El sacerdote sostuvo que, según su mirada, el Estado se retiró de áreas clave vinculadas al empleo, la producción y los servicios públicos. “Se ha retirado de su rol de promotor del empleo, de defensa de la industria y del comercio. También se desfinanciaron la educación, la salud y la obra pública”, expresó.
En ese sentido, indicó que este contexto también repercute en las provincias y municipios, que ven reducidos sus recursos y su capacidad de asistencia social.
Consecuencias sociales y problemas de salud mental
El deterioro económico, según explicó Barros, no sólo genera dificultades materiales sino también un fuerte impacto en la salud mental y en el tejido social. “Hoy hay mucha angustia, desesperanza y desesperación”, afirmó.
El sacerdote mencionó que, según su percepción, aumentaron problemáticas como las adicciones, los conflictos sociales y las situaciones de vulnerabilidad en los barrios.
También sostuvo que la crisis impacta en la vida comunitaria y en las oportunidades de los jóvenes, especialmente cuando desaparecen espacios de contención social y comunitaria.

Solidaridad en medio de la crisis
A pesar del panorama complejo, Barros destacó que la solidaridad continúa siendo uno de los valores más fuertes de la sociedad. “Nuestro pueblo mantiene una fuerte conciencia de solidaridad”, aseguró.
Según explicó, la ayuda no siempre se expresa en términos económicos, sino también a través de gestos comunitarios y acompañamiento. “La solidaridad no es sólo dar dinero. También es acompañar, visitar a un enfermo, cuidar a un vecino o dar una mano cuando alguien está caído”, señaló.
Desde su experiencia en Cáritas, afirmó que incluso en los momentos más difíciles siempre aparecen personas dispuestas a colaborar. “Nunca nos han faltado recursos. Siempre hay gente que, aun teniendo poco, piensa en el otro”, afirmó.
El desafío de pedir ayuda
Barros también se refirió a las barreras emocionales que enfrentan muchas personas cuando deben pedir ayuda por primera vez. Reconoció que para quienes nunca atravesaron situaciones de necesidad puede resultar difícil dar ese paso. “Hay vergüenza y miedo en quienes nunca pidieron ayuda”, explicó.
Sin embargo, señaló que la urgencia de sostener a una familia termina superando esas barreras. “La necesidad hace que uno pierda la vergüenza cuando tiene que darle de comer a sus hijos”, expresó.
Un llamado al diálogo y a la justicia social
Finalmente, el sacerdote planteó que el país necesita reconstruir consensos y abrir espacios de diálogo para enfrentar la crisis. “El país necesita diálogo entre los sectores que no comparten este proyecto”, afirmó.
En ese marco, propuso volver a priorizar políticas orientadas al trabajo, la producción y el fortalecimiento de la clase media. “Argentina tiene que volver a apostar por la industria, por el trabajo y por la clase media”, sostuvo.
Para Barros, la salida a la crisis pasa por recuperar un principio central que, según indicó, forma parte de la tradición social argentina. “El remedio para enfrentar estas políticas es la justicia social”, concluyó.



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