El presidente de la Liga Posadeña de Fútbol, Marcelo Dei Castelli, analizó la actualidad del fútbol local y aseguró que el principal desafío es sostener la competencia en un contexto económico complejo, donde los clubes deben hacer un gran esfuerzo para mantenerse activos.
Según explicó, la mayoría de las instituciones funcionan gracias al trabajo de sus dirigentes y al aporte de la comunidad. “Son los dirigentes que están al frente de cada club los que solventan estos gastos. La ayuda es mínima y muchas veces llega a través de relaciones o sponsors que pueden conseguir”, señaló. Además, remarcó que competir en el fútbol amateur tiene costos cada vez más elevados, especialmente en las primeras divisiones, donde deben cubrir gastos de árbitros, seguridad, traslados y planteles.

La falta de infraestructura, uno de los principales problemas
Uno de los puntos que más preocupa a la dirigencia del fútbol posadeño es la falta de canchas propias en los clubes, lo que limita el crecimiento deportivo y social de las instituciones.
Dei Castelli explicó que muchas entidades tienen centenares de chicos entrenando, pero cuentan con muy pocos espacios para desarrollar la actividad. “Cada club puede tener 300 o 400 chicos. Pero la mayoría tiene una cancha o una cancha y media. Eso hace casi imposible contener a todos los chicos dentro del club”, explicó.
Esta situación obliga a muchos clubes a alquilar espacios para entrenar o disputar partidos, lo que incrementa aún más los costos. “Hoy alquilar una cancha tiene su costo. Hay que pagar árbitros, seguridad y otros gastos que hacen que competir sea cada vez más caro”, agregó.

El rol social de los clubes en los barrios
Más allá de la competencia, el presidente de la Liga Posadeña remarcó que los clubes cumplen un rol social clave en los barrios, especialmente en la contención de niños y jóvenes. “Siempre digo que un chico más en un club es un chico menos en la calle”, afirmó.
En ese sentido, destacó que el deporte ayuda a alejar a los jóvenes de situaciones de riesgo y fomenta valores vinculados al compañerismo, el esfuerzo y el respeto. “Nuestro objetivo tiene que ser atraer a los chicos a los clubes, enseñarles valores y sumar la práctica de un deporte”, sostuvo.

Preocupación por el futuro de los futbolistas amateurs
Otro de los temas que planteó Dei Castelli es la situación de muchos futbolistas que llegan a jugar en primera división pero no logran consolidar un futuro laboral.
Según explicó, la mayoría de los jugadores de la liga trabajan o estudian mientras juegan, ya que el fútbol amateur no permite vivir exclusivamente de la actividad. “Hoy ningún chico puede vivir del fútbol jugando solamente en la liga. Todos tienen que trabajar o dedicarse a otra cosa”, remarcó.
También expresó su preocupación por aquellos futbolistas que abandonan los estudios y luego encuentran dificultades cuando dejan la actividad deportiva. “Cuando cumplen 33 o 34 años y dejan de jugar, muchos no terminaron sus estudios y no tienen trabajo. Eso es algo que nos preocupa mucho”, señaló. Por ese motivo, desde la liga buscan articular programas con el Estado para promover la formación en oficios.

El crecimiento del fútbol femenino en Misiones
Dei Castelli también se refirió al desarrollo del fútbol femenino, que en los últimos años tuvo un crecimiento sostenido dentro de la liga.
Aunque reconoció que aún queda camino por recorrer, destacó que cada vez más clubes se suman a la disciplina. “El fútbol femenino tiene que tener la misma importancia que el masculino. Hay muchas chicas que quieren jugar y hay que darles ese espacio”, expresó.
Según explicó, el objetivo es que todas las instituciones incorporen equipos femeninos y, con el tiempo, ampliar también las categorías formativas.

Más de 10 mil jugadores moviliza el fútbol posadeño
El movimiento que genera la Liga Posadeña de Fútbol es significativo dentro de la vida social y deportiva de la región.
Entre todas las categorías, el sistema involucra alrededor de 10.000 futbolistas, además de entrenadores, árbitros, dirigentes, familiares y simpatizantes que cada fin de semana acompañan la actividad. “Si contamos jugadores, familiares, árbitros, policías y simpatizantes, nos damos una idea del movimiento que genera el fútbol en nuestra sociedad”, concluyó Dei Castelli.



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