Tras el intento de suicidio de un estudiante en una escuela de Posadas, se activó de inmediato el protocolo de intervención y contención que involucra a distintas áreas del Estado. La Comisión de Abordaje del Suicidio, junto a Salud Pública, Educación y la Policía, comenzaron un trabajo coordinado para asistir al joven, acompañar a la comunidad educativa y prevenir nuevos episodios.
La coordinadora de la Comisión de Abordaje del Suicidio, Natalia Falcone, explicó en diálogo con Radio Up que la intervención comenzó apenas se tomó conocimiento del hecho.
“Inmediatamente ni bien ocurrió este hecho se puso en marcha todo lo que es el protocolo y la intervención de los distintos organismos que forman parte de la comisión”, señaló Falcone.
Según detalló, la primera asistencia estuvo a cargo de la Policía, que llegó al lugar junto a una ambulancia de Salud Pública, mientras que posteriormente se activó el trabajo institucional dentro del establecimiento educativo.
En una primera etapa, el objetivo principal fue resguardar y contener a los estudiantes, docentes y a toda la comunidad educativa que presenció o se vio afectada por la situación.

El cuidado a los estudiantes
“El protocolo implica cuidar a los estudiantes, asegurar la contención de toda la comunidad educativa que estaba en ese momento y luego organizar las acciones institucionales”, explicó Falcone.
Al día siguiente del episodio, la escuela difundió un comunicado oficial dirigido a las familias, con el objetivo de brindar información clara sobre lo sucedido y evitar la circulación de versiones erróneas.
En paralelo, diferentes organismos comenzaron a trabajar de manera conjunta. Participan la Secretaría de Políticas Estudiantiles, el Consejo Provincial de Educación, la Dirección de Políticas Estudiantiles y la Comisión de Abordaje del Suicidio.
“Estuvimos hablando con los padres, con los docentes y con los alumnos. Es una tarea que va a continuar”, afirmó la funcionaria.
Además de las acciones dentro de la escuela, el Ministerio de Salud Pública desplegó equipos de profesionales especializados en salud mental para brindar atención a quienes lo necesiten.
“Se puso en marcha todo lo que es la atención y la asistencia desde la Dirección de Salud Mental del Ministerio de Salud, con profesionales para que quienes requieran una atención individual puedan recibirla”, indicó Falcone.
El estudiante involucrado se encuentra actualmente asistido y acompañado por equipos médicos del hospital, donde recibe seguimiento profesional.
Desde la comisión remarcaron que toda persona que haya quedado afectada por la situación tiene a disposición espacios de escucha y atención psicológica.
A partir de ahora, el foco estará puesto en la prevención y el acompañamiento institucional, con el objetivo de evitar que situaciones similares se reproduzcan dentro de la comunidad educativa.
“Nuestro trabajo ahora es preventivo, para que esto no se irradie a otros estudiantes o a otras personas que puedan estar atravesando una situación difícil”, explicó Falcone.
En ese marco, comenzaron a organizarse charlas con padres, docentes y alumnos, que se realizarán por grupos, edades y niveles educativos.
Las actividades alcanzarán a todo el colegio, no solo al curso vinculado al hecho.
“Se va a trabajar con los docentes y con los alumnos de todo el colegio, no solamente con el grupo involucrado”, aclaró.
Respecto a las posibles causas que llevaron al joven a tomar esa decisión, Falcone aclaró que la situación particular del estudiante y su familia está siendo analizada exclusivamente por profesionales de salud mental.
“La situación individual que atraviesa el joven y la familia está en manos de los equipos de salud mental”, sostuvo.
No obstante, explicó que este tipo de situaciones suele estar vinculado a procesos complejos de sufrimiento psicológico.
“Generalmente cuando un joven llega a tener una conducta como esta hay detrás situaciones de malestar psicológico o de sufrimiento”, señaló.
Según detalló, estos factores pueden ser individuales, familiares o sociales, y suelen combinarse entre sí.
“No hay nunca una respuesta directa o una causa única. Son muchas situaciones que se van sumando y generan en la persona esa sensación de que no quiere seguir”, explicó.
Para la especialista, este tipo de conductas deben entenderse como señales de alerta que requieren acompañamiento y escucha.
“Creemos que esto fue un pedido de ayuda. Cada vez que un joven se lesiona o intenta lastimarse es porque algo le está pasando y entre todos tenemos que ver qué está ocurriendo para poder ayudarlo”, remarcó.
En ese sentido, subrayó la importancia de detectar a tiempo los signos de sufrimiento emocional.
“Siempre detrás de una conducta suicida hay una persona que está sufriendo. Lo importante es detectarla y ofrecerle ayuda”, agregó.
El acompañamiento dentro de la escuela no será breve. Desde la comisión adelantaron que habrá equipos interdisciplinarios trabajando en la institución durante al menos seis meses.
El objetivo será fortalecer los canales de diálogo, escuchar a los estudiantes y revisar los vínculos entre la escuela, las familias y la comunidad.
“Hay muchas puertas que se abren: el rol de los padres, el vínculo con la institución, cómo escuchamos a los jóvenes y cómo respondemos ante situaciones que requieren atención”, explicó Falcone.
Finalmente, la coordinadora pidió responsabilidad a la comunidad, especialmente en redes sociales, para evitar la difusión de rumores o contenidos que puedan agravar la situación.
“Pedimos que la comunidad no se sume a la ola de replicar en redes sociales o comentar sin información. Son problemas complejos y hay equipos trabajando”, señaló.
También recordó que existen líneas de ayuda y equipos de salud disponibles para quienes necesiten asistencia.
“Si alguien requiere ayuda debe recurrir a los equipos de salud o a las líneas establecidas. Es importante no difundir rumores que puedan hacer más daño”, concluyó.
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