El silencio habitual de las tribunas en el estadio “Comandante Andrés Guacurarí” se vio interrumpido por el sonido de los silbatos y la exigencia física. El club Crucero del Norte dio inicio formal a su pretemporada 2026, marcando el punto de partida para un año donde las expectativas de la institución de Garupá son máximas.
La jornada comenzó temprano en las instalaciones del club, donde el plantel de Primera División y el equipo de Reserva se presentaron para los chequeos médicos de rigor antes de saltar al campo. La figura central de este proceso es, sin dudas, el director técnico Adrián Álvarez, quien lidera un cuerpo técnico renovado y enfocado en devolver al "Colectivero" al protagonismo nacional.
Debido a las condiciones climáticas y la planificación logística, los primeros movimientos de alta intensidad se realizaron en los espacios internos y debajo de las tribunas del mítico estadio. Allí, los jugadores se sometieron a ejercicios de potencia, resistencia y circuitos de fuerza, buscando asentar las bases físicas necesarias para soportar el exigente calendario futbolístico que depara este 2026.
Uno de los puntos destacados por la dirigencia y el cuerpo técnico es la unificación de los trabajos entre la Primera y la Reserva. El objetivo de Adrián Álvarez es realizar un seguimiento cercano de las jóvenes promesas del club, asegurando que la transición al equipo profesional sea fluida y que el modelo de juego sea identitario en todas las categorías de Crucero del Norte.
Con la puesta a punto ya en marcha, el equipo buscará en las próximas semanas intensificar los trabajos con pelota y programar los primeros amistosos de verano. La meta es clara: conformar un grupo sólido, con disciplina táctica y una preparación física de élite que permita a la institución misionera pelear en los puestos de vanguardia de sus respectivas competencias.
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