En medio de un escenario de fuerte revuelo político y discusión pública sobre el uso de fondos estatales, el presidente Javier Milei decidió intervenir públicamente para respaldar la actuación de la Cancillería tras la difusión de un contrato millonario adjudicado a la Asociación Argentina de Cultura Inglesa, entidad que dirige la esposa del ministro Federico Sturzenegger.
La situación tomó estado público luego de la revelación periodística difundida por la Agencia Noticias Argentinas, donde se detalló la adjudicación realizada por el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto para la prestación de servicios de capacitación en idioma inglés destinados al personal diplomático y administrativo.
El contrato asciende a $114.044.133 y contempla clases presenciales para 132 empleados y diplomáticos, dentro de un esquema que, según la explicación oficial, forma parte de procesos de formación profesional del servicio exterior.
La reacción presidencial y la estrategia de comunicación política
En línea con su estilo de comunicación directa, el mandatario decidió no emitir un comunicado formal sino expresarse mediante la red social X, perteneciente a la empresa X, donde replicó un mensaje del canciller Pablo Quirno.
En esa publicación, el funcionario sostuvo que no existieron irregularidades administrativas y aseguró que la Cancillería mantiene contrataciones con la entidad desde 2018, lo que, desde la visión oficial, refuerza la idea de continuidad institucional y no de un esquema excepcional.
La defensa oficial también remarcó que el proceso se desarrolló dentro de los marcos legales vigentes, incluso en un contexto donde la existencia de un vínculo familiar obligó a activar controles adicionales.

Procedimientos de control y mecanismos de integridad institucional
Según la explicación brindada por el Gobierno, debido a que la directora ejecutiva de la institución, María Josefina Rouillet, mantiene vínculo matrimonial con Sturzenegger, se activó el procedimiento de integridad administrativa previsto en la normativa vigente.
Este proceso incluyó la intervención de la Oficina Anticorrupción y de la Sindicatura General de la Nación, organismos encargados de revisar el expediente y garantizar la legalidad del procedimiento.
Desde el Gobierno sostienen que la revisión institucional buscó evitar cualquier posible conflicto de intereses y garantizar la transparencia del proceso de contratación estatal.
Detalles del expediente y estructura administrativa del contrato
La contratación se realizó mediante un esquema de adjudicación simple por especialidad, modalidad utilizada cuando se prioriza la experiencia específica del proveedor en el servicio requerido.
La adjudicación quedó formalizada mediante una disposición oficial y dentro del expediente administrativo correspondiente publicado en el sistema COMPR.AR, plataforma oficial de compras del Estado nacional.
El contrato tiene una duración de nueve meses, con posibilidad de prórroga por un período igual, lo que forma parte de los esquemas habituales de contratación de servicios especializados.
Según consta en la documentación oficial difundida, la propuesta técnica presentada ante el Ministerio habría sido preparada por la propia Rouillet.
El eje del conflicto: costos del servicio y cuestionamientos políticos
La polémica pública se intensificó tras conocerse los valores económicos del contrato. De acuerdo con la investigación difundida, el Estado abonaría $191.993 por cada hora de clase, cifra que, según el relevamiento periodístico, triplicaría los valores máximos salariales docentes del mercado.
Este dato se convirtió en uno de los puntos centrales del debate público, generando cuestionamientos desde sectores opositores y abriendo un nuevo foco de discusión sobre la eficiencia del gasto público, la asignación de recursos estatales y los mecanismos de contratación directa.
Escalada política y anuncio de judicialización del caso
En paralelo al debate político y mediático, la senadora nacional Juliana Di Tullio anunció que avanzará con una denuncia judicial contra Sturzenegger y su esposa.
La legisladora sostuvo que considera la contratación como potencialmente irregular, y anticipó que realizará una presentación ante la Justicia Federal basándose en la documentación difundida públicamente.
El anuncio abre la posibilidad de que el conflicto se traslade al plano judicial, sumando un nuevo capítulo a la controversia política.

Contexto político, institucional y proyección del caso
El episodio se desarrolla en un contexto nacional atravesado por debates sobre la transparencia del Estado, la reforma administrativa, el control del gasto público y el rol de los organismos de control.
Mientras el oficialismo sostiene que el procedimiento cumplió con todas las instancias legales y administrativas, sectores opositores consideran que el caso podría configurar un escenario de conflicto de intereses y buscan avanzar con investigaciones judiciales y políticas.
La evolución del expediente judicial, la reacción del sistema político y el seguimiento mediático serán factores clave para determinar la dimensión futura del caso dentro de la agenda pública nacional.
El caso concentra variables de alto interés público como contrataciones estatales, control institucional, fondos públicos, conflicto de intereses, transparencia administrativa y disputa política nacional.
La continuidad del debate dependerá de la evolución judicial, del posicionamiento político de los distintos sectores y del impacto que tenga la discusión sobre los mecanismos de contratación del Estado en la agenda pública argentina.
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