Un estudio global liderado por investigadores del University College London (UCL) reveló que la obesidad podría estar asociada a aproximadamente una de cada diez muertes por enfermedades infecciosas en el mundo, según datos publicados en la prestigiosa revista científica The Lancet.
De acuerdo con el informe, en 2023 alrededor de 600 mil de los 5,4 millones de fallecimientos por infecciones estuvieron vinculados a esta condición. Los autores advirtieron además que el impacto podría intensificarse en los próximos años, impulsado por el aumento sostenido de las tasas de obesidad a nivel global.

El equipo encabezado por el profesor Mika Kivimaki señaló que la proporción de muertes asociadas a la obesidad varía significativamente entre países. Mientras el promedio mundial se ubica en 10,8%, el indicador alcanza el 17% en el Reino Unido y el 26% en Estados Unidos, evidenciando marcadas diferencias regionales.
Mayor riesgo de infecciones graves
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron la evolución de más de 540 mil personas durante un período promedio de 13 a 14 años, utilizando datos del Biobanco del Reino Unido y estudios de cohorte en Finlandia.
Los resultados mostraron que quienes presentaban obesidad definida por un índice de masa corporal (IMC) igual o superior a 30 tenían un 70% más de riesgo de sufrir infecciones graves, es decir, aquellas que requieren hospitalización o pueden derivar en la muerte, en comparación con personas con peso saludable.
Además, el riesgo aumentó de manera progresiva a medida que crecía el peso corporal. Las personas con un IMC igual o superior a 40 presentaron hasta tres veces más probabilidades de padecer infecciones graves que quienes mantenían un IMC normal.

Enfermedades analizadas y efectos en el sistema inmune
El estudio examinó la relación entre obesidad y 925 enfermedades infecciosas de origen viral, bacteriano, parasitario y fúngico. Entre las más comunes —como gripe, COVID-19, neumonía, infecciones urinarias, gastroenteritis y afecciones respiratorias— se observó una mayor probabilidad de hospitalización o muerte en personas con obesidad.
Sin embargo, esta asociación no se evidenció en casos de VIH o tuberculosis grave.
Según los autores, la obesidad podría deteriorar el sistema inmunológico a través de procesos como inflamación sistémica crónica, alteraciones metabólicas y desregulación inmune. Esto no necesariamente incrementa la probabilidad de contagio, pero sí dificulta la recuperación y aumenta la gravedad de las infecciones.
Proyecciones y prevención
El trabajo también destacó que la pérdida de peso puede reducir riesgos: las personas con obesidad que adelgazaron durante el seguimiento mostraron un 20% menos de probabilidades de desarrollar infecciones graves en comparación con quienes mantuvieron el exceso de peso.
Frente a este escenario, los especialistas subrayaron la necesidad de políticas públicas orientadas a la prevención del sobrepeso, el acceso a alimentos saludables y la promoción de la actividad física. Asimismo, recomendaron que las personas con obesidad mantengan al día los esquemas de vacunación para reducir complicaciones ante posibles infecciones.
Las conclusiones posicionan a la obesidad como un factor clave no solo en el desarrollo de enfermedades crónicas, sino también en la evolución de las infecciones graves, lo que refuerza su importancia como prioridad sanitaria a nivel mundial.



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