A esta altura del año, los consultorios odontológicos suelen atravesar un período particular en lo que respecta a la salud bucal. Según explicó el doctor Oscar Quagliozzi, “este primer trimestre del año suele ser de baja actividad en los consultorios”, una situación que se repite año tras año. El profesional detalló que “mucha gente va de vacaciones o está volviendo, programa el inicio de las clases con todos los gastos que eso representa, y eso se ve reflejado en una merma en la atención”.
En ese contexto, muchas señales de alerta pasan desapercibidas. “Algo muy frecuente que se deja pasar por alto es el sangrado de las encías”, advirtió, al igual que “la sensibilidad dentaria cuando uno consume algo frío, caliente, dulce o ácido”. Aunque no siempre se perciba como dolor, explicó que “esa sensibilidad que pasa a los segundos es una señal que nos está avisando que la encía o la pieza dentaria están en problema, o que hay presencia de algún tipo de caries”.

Los hombres prestan menos atención a su salud bucal
Quagliozzi remarcó que, si bien existe una mayor conciencia, todavía es insuficiente. “Son los menos los pacientes comprometidos con su salud que priorizan la prevención”, sostuvo. “La mayoría, y especialmente los hombres, somos los que más tardamos en ir o no vamos hasta que realmente nos duele”. A esto se suma el contexto económico: “En esta época de escasez uno prioriza comer, la escuela, alimentar a los chicos, y muchas veces la atención bucal queda para lo último”.
Uno de los puntos que más preocupa al profesional es la salud bucal en la infancia temprana. “Hay algo que me preocupa mucho con los pacientes bebés o recién nacidos: los papás no prestamos la atención que requiere la salud dentaria, aun cuando no tienen dientes”, señaló. Cuando aparecen los primeros dientes, el problema se profundiza: “Muchos padres no se preocupan por cepillar los dientes y constantemente se les dan productos azucarados, juguitos o leche con endulzantes”.

El odontólogo alertó sobre una práctica habitual y peligrosa: “El bebé pasa toda la noche durmiendo con restos de leche azucarada en los dientitos y todo esto produce daños severos”. Y desmitificó una creencia muy extendida: “Está la idea de que como son dientes de leche no necesitan atención, pero esos chicos no tienen cómo manifestar el dolor”. El resultado es alarmante: “Vemos chicos de dos o tres años con los dientitos de leche prácticamente arruinados”.
Para Quagliozzi, la clave es clara: “El secreto está en el cepillado. El secreto está en la prevención”. Y esa prevención debe ir acompañada por una buena alimentación y la reducción de productos “muy dulces o pegajosos”.
Errores al cepillarse
Consultado sobre los errores más comunes al cepillarse, fue contundente: “Más que errores, lo que hay es falta de cepillado”. Si bien está instalado hacerlo dos o tres veces al día, aclaró que “lo ideal es cepillarse después de cada comida, esperando 20 o 30 minutos”. Y subrayó especialmente uno: “El cepillado de la noche, antes de acostarse, es fundamental, porque si no se hace, uno duerme seis u ocho horas con la boca llena de restos que favorecen caries y procesos inflamatorios”.
En cuanto a la estética dental, Quagliozzi reconoció su importancia: “La estética es parte de la salud, tiene que ver con la autoestima”, aunque aclaró que también está asociada a “una idea de estatus social”. En ese sentido, explicó que los aclaramientos dentales “no son permanentes y con el tiempo hay que volver a hacerlos”, a diferencia de carillas o coronas, que implican desgaste del diente. Y dejó una reflexión: “Muchas veces esas sonrisas tipo Hollywood pierden la naturalidad; en la asimetría y la diferencia se encuentran muchas veces las cosas más lindas”.

Higiene bucal cotidiana
Sobre higiene diaria, destacó que “todo suma, pero lo fundamental es un buen cepillo”. Recomendó “cerdas suaves, una cabeza chica, un mango recto y controlar la fuerza”, ya que “no por cepillarse más fuerte se limpia mejor”. También fue enfático: “El hilo dental es fundamental, porque el 30% de la superficie dentaria no se limpia con el cepillo”. En cambio, aclaró que “el enjuague bucal y la pasta dental son complementos, no lo principal”.
Respecto a la sensibilidad dental, explicó que “tiene solución, pero primero hay que identificar la causa”. Una de las más comunes es “cepillarse fuerte durante años, lo que genera retracción de la encía y deja la raíz expuesta”. También influyen “traumatismos, bruxismo o apretamiento, que dañan el esmalte”.
El consumo de mate, café, vino o cigarrillo también deja huella. “Sí, totalmente manchan los dientes, y se nota mucho en nuestra comunidad”, afirmó. Y agregó que el tabaco es especialmente agresivo. Sobre el uso de vapers, advirtió: “Tiene más puntos negativos que favorables”, no solo por el impacto pulmonar, sino porque “el uso constante genera movimientos dentales, problemas de cicatrización, mal aliento y dificultades en la reparación celular”.
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Finalmente, al referirse a limpiezas y controles, explicó que la frecuencia depende del paciente. “Antes de un blanqueamiento, hay que hacer una limpieza”, y si no se corrige la higiene, “al mes o a los dos meses el sarro vuelve”. El objetivo ideal, sostuvo, es claro: “Sería un éxito en la salud que el paciente venga una vez al año, todo esté bien, hagamos una limpieza y vuelva al año siguiente”.
Por eso, cerró con una definición contundente: “La prevención es la herramienta más eficaz y la más económica”, y remarcó que debe ir acompañada de información, porque “si no, se entra en un círculo vicioso, y la odontología, lamentablemente, es cara”.
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