El médico especialista y presidente del Instituto de Previsión Social de Misiones, Lisandro Benmaor, brindó precisiones en Radio Up sobre la situación del Plan Nacional de Cardiopatías Congénitas, luego de conocerse la baja de profesionales del equipo coordinador nacional.
“Primero, para llevarle tranquilidad a todos los pacientes con cardiopatía y a sus familias: el Plan Nacional de Cardiopatías Congénitas sigue funcionando y está garantizada su continuidad. Está operativo, no hay mayor inconveniente, y eso es muy trascendente”, afirmó Benmaor al inicio de la entrevista.

Un programa clave para reducir la mortalidad infantil
El titular del IPS realizó una reseña histórica para dimensionar la importancia del programa. Recordó que fue creado hace más de 15 años para abordar una problemática sanitaria de alto impacto: “El 1% de los recién nacidos vivos tiene una cardiopatía congénita y el 10% de la mortalidad infantil está relacionada con este tipo de patologías”.
Antes de la implementación del plan, explicó, existía una profunda desigualdad en el acceso a las cirugías cardiovasculares pediátricas. “Los chicos que tenían obra social accedían a las cirugías, pero los que no la tenían o dependían exclusivamente del sistema público no accedían. Y no acceder a la cirugía era directamente proporcional a la mortalidad”, remarcó.
En muchos casos, los niños fallecían mientras aguardaban una intervención. “Muchos chicos morían en lista de espera esperando una cirugía cardiovascular”, recordó Benmaor.

Un circuito federal que cambió el escenario
El Plan Nacional de Cardiopatías Congénitas permitió construir un sistema integral que incluyó prevención, concientización, capacitación de equipos de salud y un circuito de derivación ordenado. “Se formaron pediatras, neonatólogos, obstetras, ginecólogos; hubo cursos, capacitaciones y se creó un circuito de derivación que antes no existía”, detalló.
Ese circuito permitía que un niño nacido en cualquier punto del país fuera diagnosticado y derivado según la gravedad de su patología. En el caso de Misiones, el centro coordinador es el Hospital Fernando Barreyro, desde donde se definía el diagnóstico y la derivación a centros de alta complejidad como el Hospital Garrahan o a hospitales de Corrientes, Córdoba o Santa Fe, según cada caso.
“Ese sistema hizo que la lista de espera, que era muy importante en la Argentina, llegara a cero. Ya no había más lista de espera”, subrayó Benmaor, y agregó que la espera pasó a depender únicamente de cuestiones logísticas, como disponibilidad de camas o condiciones climáticas para el traslado, y no de trabas administrativas o médicas.
El impacto fue contundente: “Hubo una disminución absoluta y total de la mortalidad infantil por cardiopatías congénitas, tanto en el país como en la provincia”.

El rol pionero de Misiones
Benmaor destacó especialmente el desempeño de Misiones dentro del programa nacional. “Misiones fue la primera provincia del país en contar con una ley de ecocardiografía fetal, algo que jugó un papel trascendental en el pronóstico de las cardiopatías congénitas”, señaló.
Además, remarcó que la provincia siempre estuvo entre las de mejor desempeño a nivel nacional. “Dentro del plan, Misiones fue pionera: tuvimos los índices más altos de diagnóstico, tanto intrauterino como postnatal, y una de las casuísticas más importantes del país”, afirmó.
El recorte nacional y la preocupación por el futuro
El punto de tensión actual, explicó el presidente del IPS, surge a partir de una decisión del Ministerio de Salud de la Nación. “Lo que está sucediendo ahora es que hubo un recorte de profesionales que eran los coordinadores del centro nacional de cardiopatías congénitas”, indicó, basándose en información publicada oficialmente por esa cartera.
Ese centro coordinador funciona en el Hospital Garrahan y es una pieza clave del programa. “Varios de esos profesionales fueron dejados de lado. Muchos los conozco personalmente, son profesionales con 15, 16 o 17 años de experiencia en el manejo del plan”, expresó.

Benmaor mencionó nombres concretos y remarcó su trayectoria: “Son profesionales con una enorme experiencia en cardiología infantil y en la gestión del programa”.
La principal preocupación, sostuvo, es la falta de explicaciones claras. “No se explicó con precisión por qué fueron desafectados ni cómo se va a suplir esa función. Lo que dice el Ministerio es que esa tarea la van a asumir médicos del hospital”, señaló, aunque advirtió que aún resta ver con qué perfil y experiencia contarán esos equipos.
“El plan sigue, pero hay que estar atentos”
Pese a las críticas, Benmaor volvió a insistir en el mensaje central: “Lo importante es que el plan continúa, sigue operativo y la continuidad está garantizada”. Sin embargo, advirtió que se trata de una política sanitaria muy sensible: “Esperemos que no aparezca ninguna piedra en el zapato que complique un programa que salvó tantas vidas”.



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