La Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) oficializó un nuevo incremento en los haberes previsionales que regirá a partir del período devengado de enero de 2026, en el marco del esquema de movilidad vigente. El ajuste será del 2,47%, calculado en función de la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente a noviembre de 2025, aunque la decisión volvió a exponer una de las principales tensiones del sistema: la falta de actualización del bono extraordinario que perciben los jubilados de menores ingresos.
La medida fue establecida mediante la Resolución 381/2025, publicada este miércoles en el Boletín Oficial, y alcanza a todas las prestaciones del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), incluyendo jubilaciones, pensiones y asignaciones previsionales complementarias.

Cuánto cobrarán los jubilados con el nuevo aumento
Con el incremento dispuesto, el haber mínimo jubilatorio pasará de manera oficial a $349.299,32. A ese monto se le suma el bono adicional de $70.000, que permanece sin cambios desde hace dos años, lo que configura un ingreso total de bolsillo de $419.299,32.
Si bien el aumento responde al mecanismo automático establecido por ley, el congelamiento del bono genera una pérdida sostenida del poder adquisitivo para los jubilados que dependen de este refuerzo para completar sus ingresos mensuales. En un contexto de inflación acumulada elevada, el bono representa cada vez una porción menor del ingreso real, alejándose de su objetivo original de compensar el deterioro de los haberes más bajos.
El haber máximo y la brecha previsional
La resolución también fijó el haber máximo jubilatorio, que se ubicará en $2.350.453,70, reflejando la aplicación del mismo porcentaje de movilidad. Este dato vuelve a poner en evidencia la amplia brecha existente entre los ingresos mínimos y máximos dentro del sistema previsional argentino, una diferencia que se amplía en términos reales cuando se analiza el impacto de la inflación sobre los jubilados que perciben los montos más bajos.
PBU y PUAM: los nuevos valores oficiales
En paralelo, ANSES actualizó los montos de otras prestaciones clave. La Prestación Básica Universal (PBU) pasará a ser de $159.788,50, mientras que la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) alcanzará los $279.439,46.
Estas prestaciones resultan fundamentales para miles de personas mayores que no lograron reunir los años de aportes necesarios para acceder a una jubilación ordinaria. En muchos casos, la PUAM constituye el único ingreso formal, por lo que su actualización también queda bajo la lupa frente al aumento del costo de vida, especialmente en rubros sensibles como alimentos, medicamentos y servicios básicos.

Bases imponibles y su impacto en el sistema
Otro aspecto relevante de la resolución es la actualización de las bases imponibles mínima y máxima, que inciden directamente en el cálculo de aportes y contribuciones al sistema previsional. A partir de enero de 2026, la base mínima será de $117.643,93, mientras que la base máxima quedará establecida en $3.823.372,95.
Estos valores no solo afectan a los trabajadores activos y empleadores, sino que también condicionan el financiamiento futuro del sistema previsional, en un escenario marcado por el debate sobre la sustentabilidad del SIPA y la relación entre aportantes y beneficiarios.
Movilidad atada al IPC y críticas al esquema vigente
El aumento del 2,47% se explica exclusivamente por la variación del IPC de noviembre de 2025, tal como lo establece la normativa actual. Sin embargo, especialistas y organizaciones de jubilados advierten que este mecanismo, si bien brinda previsibilidad, no logra recomponer las pérdidas acumuladas de los haberes previsionales frente a la inflación.
La ausencia de una actualización del bono extraordinario profundiza este escenario, ya que el refuerzo fue pensado como una medida transitoria pero se transformó en un componente permanente del ingreso, sin ajustes periódicos. En términos reales, el monto pierde efectividad como herramienta de compensación y deja expuestos a los jubilados a una mayor vulnerabilidad económica.

Un ingreso que sigue lejos de cubrir necesidades básicas
Más allá de los números oficiales, el debate de fondo vuelve a centrarse en la capacidad real de los jubilados para cubrir sus necesidades básicas. Alquileres, medicamentos, alimentos y servicios esenciales continúan registrando aumentos por encima de los haberes, lo que obliga a muchos adultos mayores a recurrir a ayudas familiares, endeudamiento o reducción del consumo.
En este contexto, el nuevo aumento formalizado por ANSES aparece como un ajuste técnico que cumple con la normativa vigente, pero que no resuelve el deterioro estructural del ingreso jubilatorio, especialmente para quienes perciben el haber mínimo y dependen de un bono que ya no cumple su función original.
Desde este miércoles se abonará el segundo pago del Programa Intercosecha https://t.co/3v3THc8hQG
— Radio Up 95.5 (@radioup955) December 24, 2025
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