A dos meses de su liberación en el Parque Nacional El Impenetrable, el rastro del yaguareté Acaí continúa perdido. El felino, que portaba un collar con geolocalización, emitió por última vez señal el 25 de octubre desde el cauce del río Bermejo. Desde entonces, pese a una recompensa de $250 millones ofrecida por el Ministerio de Justicia, ninguna persona aportó datos sobre su paradero.
El fiscal federal Carlos Amad, a cargo de la investigación, explicó que los teléfonos secuestrados a pobladores del paraje Manantiales, sospechosos de haber participado en un posible ataque al animal, aún no han sido analizados. La demora retrasa cualquier avance en la causa y aumenta la incertidumbre sobre la suerte del yaguareté.
La Fundación Rewilding Argentina, que crió a Acaí en libertad controlada en el Parque Nacional Iberá, considera que el animal podría estar muerto, aunque la Justicia mantiene abierta la hipótesis de que aún podría encontrarse con vida. “A pesar del duro golpe que significaría la pérdida de un yaguareté, seguimos comprometidos con la reintroducción de la especie y con la búsqueda de los responsables”, señalaron desde la organización.

La desaparición de Acaí no solo representa un golpe para la fauna local: el yaguareté es un depredador clave que regula el equilibrio del ecosistema chaqueño. Su ausencia pone en riesgo la integridad de la fauna y la vegetación del Impenetrable.
Desde Rewilding, destacan que la especie perdió más del 95% de su área de distribución original y que quedan menos de 200 ejemplares en Argentina, distribuidos en poblaciones fragmentadas. La liberación de hembras como Acaí es vital para garantizar la reproducción y recuperación de la especie en la región.

A medida que se acerca el fin de 2025, la esperanza de encontrar con vida al felino se desvanece, pero la investigación sigue abierta y la Justicia espera que el análisis de los teléfonos secuestrados arroje pistas que permitan identificar a los posibles responsables de la desaparición del animal.



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