Una recepción escolar estuvo al borde de la suspensión este viernes en Posadas tras confirmarse que el club Aratei no contaba con suministro eléctrico por falta de pago del servicio. La situación generó enojo, angustia y una fuerte reacción de los padres, que denunciaron desorganización, silencio de los responsables y múltiples irregularidades en un evento preparado durante todo el año.

El conflicto se desencadenó a las 8 de la mañana, cuando un grupo de padres intentó confirmar si desde el Club Aratei se había enviado algún aviso previo sobre un inconveniente técnico. En ese momento, un grupo de WhatsApp de padres se enteró de que el salón no tenía luz, luego de que la decoradora se retirara del lugar al constatar la falta de energía eléctrica. La posibilidad de suspender la recepción fue descartada de inmediato: había trajes alquilados, familias que viajaron desde el interior, abuelas que ya habían avisado que no podían asistir en otra fecha y muchas madres que cancelaron turnos de manicura y peluquería exclusivamente para el evento.

Ante la falta de respuestas, los padres intentaron comunicarse con la dueña del club, quien no se presentó en el lugar. Más tarde, uno de los padres logró contactarla telefónicamente y recibió como explicación que se trataba de “un desperfecto en la zona”. Sin embargo, al acercarse personalmente al predio, constató que el medidor de energía había sido retirado y los cables se encontraban sueltos, lo que confirmaba que el suministro había sido cortado por falta de pago, con retiro del medidor ocurrido alrededor de las 18 horas o incluso más tarde.
Con el correr de las horas, el malestar fue en aumento. Recién cerca de las 15, los padres debieron avisar al resto de las familias sobre la gravedad de la situación. Para ese momento, muchos ya habían afrontado gastos importantes, luego de pagar durante todo el año entre cinco y seis tarjetas por familia, confiando en que el servicio contratado se cumpliría sin inconvenientes.

La presión ejercida por los padres derivó en gestiones directas con el responsable del catering y permitió que al menos el salón recuperara energía eléctrica, aunque el evento se retrasó considerablemente. A esa altura, los freezers estaban calientes, los horarios completamente alterados y no estaba claro cómo se restableció la luz ni si se utilizaron grupos electrógenos. La preocupación también se extendía al día siguiente, ya que el club tenía otro servicio programado, cuyo encargado incluso se habría retirado del lugar.
La situación se agravó con serias irregularidades en el servicio gastronómico a cargo de "Maria Lopez Caterin y Viandas". Padres presentes denunciaron que los manteles se colocaron tarde, el personal desapareció por momentos y se terminó pidiendo pizza para los chicos. La Policía de la Novena intervino luego de que se detectaran dos cajas de pollo tiradas en el piso, que iban a ser servidas como galeto, rompiendo la cadena de frío desde horas de la tarde. Los padres exigieron que esa comida no fuera servida y solicitaron a los efectivos que retiraran al cocinero, quien no cumplía con las condiciones mínimas de higiene ni vestimenta adecuada.

Pese al escenario caótico, un grupo de padres decidió permanecer en el club Aratei para garantizar que los estudiantes pudieran ingresar, sacarse fotos y tener música, que finalmente fue aportada por uno de los propios padres, ya que el servicio contratado no respondió. La fiesta finalmente se realizaría, aunque mucho más tarde de lo previsto, con soluciones improvisadas y sin certezas sobre los servicios esenciales.
El enojo de las familias es generalizado. Consideran una falta de respeto total que un club se comprometa con un colegio sin tener pagos los servicios básicos, especialmente en una fecha de alta demanda. También pidieron que se deje constancia de lo ocurrido, para evitar que otros estudiantes atraviesen situaciones similares.




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