En la antesala de Navidad y Año Nuevo, las mesas familiares vuelven a ocupar un lugar central y, con ellas, los habituales excesos en comidas y bebidas. Ante ese escenario, la nutricionista Carina González visitó los estudios de Radio Up y brindó recomendaciones prácticas para atravesar las fiestas sin culpas, pero también sin poner en riesgo la salud.
“La clave es planificar”, resumió la profesional, al señalar que los días previos a las celebraciones suelen ser “críticos” para muchas personas. “Es importante compartir y comer sin culpa, pero planificar bien. Acompañar la mesa navideña con ensaladas variadas y carnes magras como pollo o cerdo ayuda a equilibrar”, explicó.
No hacer «ayuno» para las Fiestas
Uno de los errores más frecuentes, advirtió, es llegar a la cena con demasiada hambre. “No está bueno pasar el día casi sin comer para guardarse para la noche. Hay que hacer las cuatro comidas normales, porque si no, a la noche se repiten porciones y se hace mucho exceso”, indicó. Llegar con saciedad permite “disfrutar de la mesa navideña, pero no en exceso”.

Sobre los postres tradicionales, González recomendó priorizar opciones frescas. “La ensalada de frutas es una muy buena alternativa en esta época de calor”, dijo, y aconsejó evitar mezclar todo en una misma comida. “Si voy a comer helado, no como garrapiñada, turrón y pan dulce. El pan dulce, por ejemplo, se puede dejar para el desayuno del otro día”, señaló.
Una de agua, una de vino: disfrutar el Fin de Año sin excesos de alcohol
En cuanto al consumo de alcohol, la nutricionista fue clara: moderación y estrategia. “Si vamos a tomar alcohol, lo ideal es intercalar una copa con agua. Eso le da tiempo al hígado para metabolizar”, explicó, y agregó que nunca debe consumirse alcohol con sed. “Primero agua o jugos naturales, y después sí, en el brindis”.
La hidratación fue otro punto central de sus recomendaciones, especialmente por las altas temperaturas. “Las frutas y verduras tienen un alto porcentaje de agua y ayudan mucho. El cuerpo es sabio y por eso en verano pide más frutas”, afirmó. También sugirió aguas saborizadas naturales con cítricos, menta o jengibre, y evitar las bebidas con edulcorantes en exceso.
Además, alertó sobre los golpes de calor. “Hay que evitar exponerse al sol fuerte, usar gorrito, protector solar y no salir a caminar a las dos de la tarde”, remarcó. Y ante síntomas de deshidratación, fue contundente: “Si el cuadro es complicado, hay que ir a una guardia. En especial con los niños, hay que tener muchísimo cuidado”.

Para el día después de las Fiestas, González recomendó “mucho líquido y una alimentación liviana”. “Nada de recalentados pesados. Ensaladas, comidas livianas y agua ayudan a que la digestión sea más tranquila”, dijo.
¿Lo sabías? Los niños no deben tomar te
También aclaró que los tés digestivos no son recomendables en niños: “No se sabe la dosis y pueden provocar intoxicaciones. Recién después de los 15 o 16 años”.
Resumió su mensaje con una consigna simple: “Todo en su justa porción. Se puede comer de todo, pero medido. Eso es lo que nos va a evitar indigestiones y malestares que después vemos en el hospital por los excesos”.
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