Al menos seis integrantes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) murieron y otros siete resultaron heridos este sábado, luego de que una instalación de la ONU en Kadugli, capital del estado de Kordofán del Sur, en Sudán, fuera atacada con drones armados. El hecho ocurrió cuando un dron disparó tres misiles contra el complejo, provocando incendios en depósitos logísticos de la misión internacional.
Según informaron las Fuerzas Armadas de Sudán (FAS), el ataque habría sido ejecutado por el grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), en el marco del conflicto armado que atraviesa el país desde 2023. Sin embargo, las FAR negaron rotundamente cualquier participación en el bombardeo.
Las autoridades sudanesas confirmaron que todas las víctimas pertenecían al Batallón Bangladesh, contingente que integra la Fuerza Provisional de Seguridad de la ONU para Abyei, una zona estratégica y disputada entre Sudán y Sudán del Sur. El ataque alcanzó tanto la oficina de la ONU como instalaciones utilizadas por ese batallón, considerado clave para las tareas de paz y asistencia humanitaria.

En un duro comunicado, el Consejo Soberano de Transición de Sudán, alineado con las FAS, calificó el hecho como una grave violación del derecho humanitario internacional y advirtió que atacar instalaciones protegidas de la ONU constituye un acto de terrorismo organizado. Además, responsabilizó de manera directa a las FAR y pidió a la comunidad internacional acciones firmes para garantizar la seguridad del personal humanitario y sancionar a los responsables.
Por su parte, las Fuerzas de Apoyo Rápido rechazaron las acusaciones, las calificaron de “infundadas” y aseguraron que su historial está “completamente libre de ataques contra organizaciones internacionales”. También reclamaron que los organismos internacionales verifiquen la información antes de emitir conclusiones.
Sudán se encuentra sumido en un conflicto armado de alta intensidad desde el 15 de abril de 2023, cuando estallaron los enfrentamientos entre las FAS y las FAR, una guerra que ya dejó decenas de miles de muertos y millones de personas desplazadas, agravando una de las crisis humanitarias más severas de África.



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