Un grave incidente diplomático se desató en el aeropuerto internacional de Caracas, cuando autoridades del régimen de Nicolás Maduro confiscaron el pasaporte oficial de la Santa Sede al cardenal Baltazar Porras, impidiéndole viajar a España y obligándolo a bajarse del vuelo, en un hecho ocurrido hace dos días que fue interpretado como la primera crisis que enfrenta el Papa León XIV desde su asunción. El episodio se produjo sin explicación formal, bajo el argumento de presuntas “irregularidades” en la documentación.
La situación fue condenada de inmediato por la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), que denunció malos tratos y amenazas contra el arzobispo emérito de Caracas. Según relató el propio Porras, un funcionario le retiró el pasaporte diplomático, regresó minutos después y le informó que el documento “presentaba problemas”, indicándole que debía regresar a la capital y presentarse ante una oficina gubernamental, lo que le impidió abordar el avión.
El cardenal aseguró además que no le permitieron fotografiar la resolución administrativa que le fue leída y que, al insistir, fue amenazado con ser detenido, por lo que debió retirarse del aeropuerto y volver a su domicilio. El hecho encendió alarmas tanto en el ámbito eclesiástico como en organizaciones de derechos humanos.

Desde el Vaticano, el silencio oficial domina las primeras horas, aunque fuentes eclesiásticas reconocen que el gesto no pasará inadvertido. Un alto prelado admitió que la Santa Sede analiza una respuesta medida, priorizando la prudencia diplomática, pero dejando en claro que la afrenta institucional no puede ser ignorada.
Una organización internacional de derechos humanos calificó lo ocurrido como “un grave atropello”, advirtió que la anulación del pasaporte diplomático compromete seriamente la imagen internacional de Venezuela y reclamó la restitución inmediata del documento. No se trata de un hecho aislado: en octubre pasado, el mismo cardenal ya había sido impedido de viajar a Isnotú, en el estado Trujillo, para presidir una misa por el natalicio de Gregorio Hernández, primer santo venezolano.
La CEV expresó su total solidaridad con Porras y exigió a las autoridades una investigación exhaustiva sobre lo sucedido. El cardenal, creado purpurado en 2016 por el Papa Francisco, ha sido blanco frecuente de ataques del gobierno por sus críticas públicas al régimen de Maduro, lo que refuerza la lectura política del episodio.

El incidente ocurrió el mismo día en que la opositora María Corina Machado recibió el Premio Nobel de la Paz, un contexto que añade mayor tensión al escenario político venezolano. En una carta enviada al episcopado, Porras expresó su dolor y mortificación, pero llamó a sostener la esperanza cristiana en vísperas de Navidad, remarcando que “la verdad se construye en la paz, sin violencia”.
El caso marca un punto de inflexión en la relación entre Venezuela y el Vaticano, y coloca al Papa León XIV ante su primer desafío diplomático de alto impacto desde el inicio de su pontificado.



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