En una entrevista por Radio Up, el vicerrector de la Universidad Gastón Dachary (UGD), Roberto Suenaga, realizó un balance del año académico y trazó perspectivas para 2026, en un contexto económico todavía desafiante para estudiantes y universidades.
Suenaga señaló que, pese a las fluctuaciones del año, la institución mantuvo su ritmo de actividad: ‘’por suerte, hemos podido desarrollar plenamente nuestras actividades. En cuanto a estudiantes, no sentimos más bajas de lo que habitualmente ocurre en el sistema en general’’, explicó.
Entre los datos positivos, destacó el desempeño de la Licenciatura en Kinesiología, una de las propuestas más recientes de la UGD: ‘’desde que empezamos esa carrera ha tenido un impacto muy positivo. En casi todas nuestras sedes es una de las carreras que más estudiantes tienen’’, afirmó.

La propuesta permitió ampliar la oferta del área de salud, sumándose a la Licenciatura en Nutrición.
Según detalló, el entusiasmo estudiantil se sostiene: ‘’vemos que los estudiantes están muy motivados. El año próximo tendrán el último año con prácticas a full y estamos muy contentos con eso’’.
El vicerrector dedicó un tramo importante de la entrevista a reflexionar sobre el impacto de la pandemia y la instalación definitiva de la educación virtual: ‘’en principio fuimos forzados a adaptarnos por la pandemia. Eso facilitó la adopción de medios de comunicación virtual’’, recordó.
Sin embargo, advirtió que aún existe una confusión generalizada: ‘’hay estudiantes y docentes que creen que la educación a distancia es educación presencial mediada por tecnología. Y en realidad es otro paradigma de enseñanza y aprendizaje’’.

Suenaga remarcó que el desafío ahora es reencausar prácticas que quedaron instaladas en la emergencia y formar a la comunidad educativa en dinámicas propias del estudio autónomo: ‘’la educación a distancia implica autogestionarse. No es lo mismo que asistir a permanentes sesiones sincrónicas’’, explicó.
El perfil del alumnado virtual se consolidó con claridad: ‘’lo que estamos confirmando es que quienes eligen la modalidad a distancia son personas que optan por una segunda carrera, una continuidad o que ya tienen una situación laboral o familiar instalada’’, precisó.
Solo un porcentaje minoritario corresponde a quienes recién egresan del secundario.
Frente al panorama económico, la UGD aplicó estrategias para evitar deserción: ‘’tratamos de no aumentar tanto los aranceles y hacerlo de manera muy escalonada. Creemos que eso ayudó a que no haya un impacto significativo en la baja o abandono por razones económicas’’, aseguró Suenaga.

Las solicitudes de becas se mantuvieron dentro de los niveles habituales de otros años, sin un incremento abrupto: ‘’acompañamos las diferentes situaciones. No ha sido un impacto tan significativo’’, agregó.
Si bien no participa de la gestión en la UNaM ya que el Vicerrector es docente en la Universidad Pública, destacó que en lo académico los perfiles estudiantiles no difieren demasiado, aunque en la universidad pública observa estudiantes de toda la provincia con mayores esfuerzos logísticos: ‘’se nota que muchos se trasladan exclusivamente para estudiar y organizan sus horarios por el colectivo, no tanto por la hora de clase’’, describió.
El balance de la Universidad Gastón Dachary para este 2025 deja en claro que, pese al contexto económico y los desafíos propios de la postpandemia, la institución logró sostener su crecimiento y consolidar una propuesta académica que combina presencialidad y educación a distancia con una demanda sostenida.
Con aranceles moderados, carreras en expansión y un perfil estudiantil que se diversifica, la UGD se prepara para un 2026 de continuidad, ajustes estratégicos y fortalecimiento de su modelo formativo, siempre con el foco puesto en acompañar las realidades de sus estudiantes y en adaptarse a un sistema educativo que, como señaló Suenaga, sigue atravesando un profundo proceso de transformación.



//



