La histórica bicicleteada que une la ciudad de Posadas con la Basílica de Itatí volvió a movilizar a cientos de fieles en su edición número 45. En diálogo con La Última Rosca, por Radio Up, Marcelo Prochaska, uno de los colaboradores de la actividad, remarcó el espíritu comunitario y la profunda devoción que sostiene la peregrinación desde sus orígenes.
La ruta de la fe: ciclistas misioneros cumplieron la peregrinación a Itatí
Prochaska aclaró que son un gran entramado humano que hace posible el evento: “nosotros somos colaboradores, colaboradores entran todos, desde el que nos da el espacio para pegar un afiche hasta quienes acompañan en la ruta”, señaló.

Recordó además que la bicicleteada nació hace 45 años impulsada por la familia Zurdel: ‘’esto fue creado por Don Teófilo y Doña Silvia, que comenzaron todo por fe, cuando su nieto estaba enfermo’’.
La edición de este año se destacó por la masiva participación de ciclistas de todas las edades: ‘’me llamó poderosamente la atención la cantidad de gente grande, la que pedalea en la costanera, los grupos de gimnasio prácticamente nos conocemos todos. Y también se sumó mucha gente joven”, describió Prochaska.
Para él, la clave sigue siendo la fe: ‘’todos somos impulsados por la fe. Si no, cómo se entiende tanta gente invocando a mamá María, todos con el mismo destino: la Basílica de Itatí’’.

El recorrido estuvo marcado por jornadas de calor extremo: ‘’cuando salimos de Villa Olivari hacía 45 grados a las tres de la tarde’’, relató. Aun así, destacó el apoyo constante de vecinos, comercios y familias que, por tradición o promesa, acompañan a los peregrinos con desayunos, frutas, agua y almuerzos comunitarios: ‘’somos peregrinos de a pie, peregrinos en bicicleta, todo suma’’, afirmó.
Sobre la seguridad, Prochaska aclaró que su grupo no viaja de noche y sigue estrictamente las indicaciones de la policía y Gendarmería: ‘’el que tiene uso de razón sabe que a la noche no se debe viajar. Nosotros damos el ejemplo: paramos en Ita Ibaté y retomamos a las 4 de la mañana’’.

En cuanto a versiones de accidentes, señaló: ‘’si pasó algo, no lo vi. Nosotros viajamos de día y el pelotón estaba completo’’.
Para el referente, la clave del crecimiento constante de la bicicleteada es la fuerza espiritual que une a cada participante: ‘’una cosa es contarla y otra es vivirla: estar un día y medio arriba de la bicicleta, hay días de lluvia interminable y otros de 60 grados y, aun así, la gente llega. ¿Qué te mueve? La devoción”, reflexionó.
Antes de despedirse, Prochaska agradeció la difusión del evento y la importancia de los medios: ‘’si hacemos cosas hermosas y no se difunden, es como si no existieran. Estoy siempre a las órdenes para que esto llegue a todas partes, porque todo lo que hacemos es por fe y devoción, todos encolumnados detrás de la imagen de mamá María el 8 de diciembre’’.



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