El economista Gerardo Alonso Schwarz, jefe del IERAL NEA de la Fundación Mediterránea, dialogó con Radio Up y analizó el reciente informe sobre lo que significó para el país —y especialmente para la región NEA— el avance del acuerdo de integración comercial entre Argentina y Estados Unidos, cuyo proceso se había iniciado con el Pacto de Mayo del año pasado.
Según recordó, aquel documento “parece prehistoria” porque “ha pasado de todo en el país”, pero remarcó que seguía siendo central por su objetivo de “insertar a la Argentina y sus economías regionales en el mercado mundial”.
Schwarz explicó que Argentina partió de una situación de “uno de los mercados más cerrados” a nivel global, con muy pocos acuerdos comerciales vigentes. “El principal acuerdo comercial que tiene la Argentina es con el Mercosur, con todos los problemas que sabemos: está estancado y representa apenas entre el 3 y el 4 % de la población o del PBI mundial”, sostuvo. Incluso sumando otros convenios con India, Chile, Egipto e Israel, “apenas llegamos al 19 % de la población mundial”.

El economista comparó este escenario con el de Chile, país que logró una inserción mucho más amplia: “Tiene 65 mercados abiertos a través de 33 acuerdos comerciales, lo que implica entre el 65 y el 70 % de la población y del PBI mundial”. Para Schwarz, ese modelo demostraba que abrirse al mundo permitió a Chile dejar atrás la pobreza y “generar empresas más grandes, más productivas, más competitivas y con mayor demanda laboral”.
En ese marco, destacó que el comunicado conjunto publicado en la página oficial de la Casa Blanca a fines del mes pasado describió el inicio de las negociaciones para un acuerdo marco entre Estados Unidos y Argentina, orientado a liberar el comercio y facilitar inversiones. “Falta la letra chica, pero los avances fueron explícitos”, afirmó.
Tres grupos de productos beneficiados
Schwarz detalló que el acuerdo incluía tres categorías principales de productos:

- Minerales críticos
“Litio, cobre, tierras raras y otros minerales seguramente se verán beneficiados”, explicó. También señaló que el entendimiento contempló “facilitar las inversiones norteamericanas en la Argentina” para mejorar competitividad. - Productos farmacéuticos no patentados
El economista resaltó que aparece “una oportunidad muy interesante para los laboratorios argentinos”, especialmente aquellos de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, que podrían integrarse a cadenas de valor estadounidenses. - Carne bovina
Schwarz calificó este rubro como “una de las economías más federales de la Argentina”, presente en casi todas las provincias. “El efecto derrame será mucho mayor”, apuntó.
Impacto en el NEA: madera, textiles y ganadería

El informe también incluyó un mapa por regiones que identificó los sectores con mayor potencial de crecimiento. Para el NEA, el economista destacó tres:
- Ganado bovino: más relevante en Corrientes, pero con impacto también en Chaco, Formosa y Misiones.
- Madera estructural y productos forestales: “Misiones será la provincia más beneficiada, no solo por sus forestaciones, sino por su capacidad industrial”, indicó.
- Textiles y algodón: especialmente significativos para Chaco.
Schwarz recordó que Misiones exportó entre 80 y 100 millones de dólares anuales en productos sólidos de madera, y que el mercado estadounidense es gigantesco: “Brasil exporta 3.000 millones de dólares al año en madera sólida. Ese es el mercado al que podemos aspirar. Ninguna empresa misionera podría abastecerlo por completo, pero las oportunidades son enormes”.
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Tres efectos del acuerdo
El economista explicó que un pacto de estas características generaría tres efectos sucesivos:
- Desviación del comercio: “Las empresas que hoy exportan a Brasil, Europa o Asia podrían empezar a exportar a Estados Unidos por mejores condiciones”.
- Creación de comercio: Aumento de la demanda norteamericana gracias a preferencias arancelarias y no arancelarias.
- Efectos dinámicos del comercio: “Las empresas empezarán a pensar inversiones y producción no en función del mercado doméstico, sino del nuevo mercado que incluirá a Estados Unidos”. Esto implicaría mayor producción, más empleo y ampliación de capacidad industrial.
Finalmente, Schwarz subrayó que el sector maderero —que “terminó un año bastante complicado”— podría encontrar un alivio significativo. “Ojalá se repita parte del ciclo de la pandemia, cuando Estados Unidos fue el mayor mercado demandante”, sostuvo.
Y cerró con una reflexión: “Las oportunidades son enormes, en el corto, mediano y largo plazo. Solo habrá que adaptar nuestros procesos y estándares a lo que demanda el mercado norteamericano”.
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