Tras días de polémica y acusaciones que apuntan a falta de transparencia y errores técnicos en el operativo de relocalización de la yaguareté Pará y sus cachorros, este jueves el Ministerio de Ecología de Misiones rompió el silencio mediático e institucional con un comunicado en sus redes sociales en el que aseguran que la hembra se encuentra monitoreada en un entorno silvestre. También descartaron tener pruebas que apunten a que sus crías ya no estén con vida.
“No existen indicios que indiquen que las crías no continúan su desarrollo en la vida silvestre”, precisa el escrito del Ministerio.
El seguimiento, aseguraron, es permanente y se realiza bajo estrictos protocolos para evitar interferencias en la conducta natural de la especie. En ese escenario, argumentaron que no es viable difundir la geolocalización de los animales, para evitar ponerlos en riesgo ante grupos de caza furtiva.

“El seguimiento técnico de Pará y sus crías continúa para evaluar su adaptación al nuevo entorno”, esbozaron. Los seguimientos en este período, según explicaron, son clave para que la hembra “pueda asentarse en el territorio y criar a sus cachorros en condiciones naturales y seguras”.
En el comunicado, la cartera a cargo de Martín Recaman buscó despejar dudas sobre la situación de las crías de yaguareté. En esa línea, Ecología afirmó que “no existen indicios que indiquen que las crías no continúan su desarrollo en la vida silvestre”, lo que se entiende que, hasta ahora, no hay señales que apunten a un desenlace fatal de los cachorros.
Debido a su edad, estos animales aún no pueden portar collares satelitales. Por lo que el monitoreo se concentra principalmente en la hembra adulta.

Ecología reconoce que la relocalización de la familia yaguareté “fue una medida excepcional”
Desde el Ministerio explicaron que la relocalización del grupo familiar fue definida como una medida “excepcional”, tomada tras confirmar que la vida de Pará y de sus crías corría riesgo en la zona de las 2.000 hectáreas de Puerto Iguazú, y que otras alternativas no resultaron efectivas. Según justificó el organismo provincial, el traslado controlado fue “la única opción viable para preservar la supervivencia del grupo”.
El procedimiento contó con la participación y el consenso de las instituciones que integran la Subcomisión Selva Paranaense para la Conservación del Yaguareté. Entre ellas figuran el Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio), la Fundación Azara, el Centro Güirá Oga, la Administración de Parques Nacionales, Aves Argentinas; la Dirección de Defensa del Medio Ambiente y Delitos Rurales de la Policía de Misiones y el Proyecto Yaguareté (CeIBA–Conicet).
El seguimiento actual combina monitoreo satelital del movimiento de Pará, cámaras trampa distribuidas en el área, patrullajes técnicos y una presencia humana mínima para evitar interferencias. Estas acciones permiten evaluar los desplazamientos de la hembra, la ocupación del territorio y posibles rastros que confirmen la evolución del grupo.
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No se divulgará la ubicación de Pará ni de sus crías
Ecología reiteró además que tanto la ubicación del área de liberación como los registros precisos del monitoreo son confidenciales, en línea con los protocolos de conservación de especies amenazadas.
“Divulgar información sensible puede poner en riesgo a la especie”, recordó la institución, que llamó a “respetar los tiempos de la naturaleza” como parte fundamental del proceso de recuperación del yaguareté en la provincia.
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