La Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) publicó un análisis que vuelve a poner en primer plano la importancia de las políticas destinadas a la niñez. Según el reporte, si el Estado dejara de financiar la Asignación Universal por Hijo (AUH), la Prestación Alimentar y el Plan 1000 Días, la indigencia infantil aumentaría un 82%, lo que implicaría que alrededor de 2,6 millones de personas pasarían a vivir por debajo de la línea de subsistencia.
El documento advierte que estos programas funcionan como un “amortiguador social” indispensable en un contexto marcado por la pérdida de poder adquisitivo y la caída del empleo. En particular, la AUH se presenta como la prestación más efectiva: tras el incremento cercano al 100% a fines de 2023, su valor logró sostenerse en 2024 y 2025 gracias a un esquema de actualización automática por inflación, lo que evitó un deterioro mayor en los hogares más vulnerables.

La situación es distinta para la Prestación Alimentar, cuyo poder de compra se redujo de manera continua debido a que no cuenta con una fórmula de actualización regular, sino que depende de aumentos discrecionales. Esta falta de previsibilidad generó una pérdida de capacidad real de compra, especialmente relevante en un contexto de alimentos con aumentos por encima del promedio.
En cuanto al Plan 1000 Días, la OPC recuerda que logró recomponer su valor tras el aumento del 500% aplicado en 2024, lo que permitió estabilizar su impacto en embarazadas, puérperas y niños en sus primeros años de vida.

El informe de la OPC también destaca que, a lo largo de los últimos años, el sistema de protección a la infancia se expandió de manera considerable: la cantidad total de beneficios otorgados pasó de 4,7 millones en 2009 a más de 7,4 millones en 2025, evidenciando el crecimiento sostenido de la cobertura estatal ante el avance de la vulnerabilidad social.
Aun así, la OPC subraya que estas herramientas, aunque fundamentales, no reemplazan la necesidad de un crecimiento económico sostenido. Señala que sin una mejora estructural en los ingresos y en el empleo, las transferencias seguirán siendo el principal sostén de millones de niñas, niños y adolescentes.



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