El disparador de la entrevista fue un dato que sorprendió incluso al propio consultor. “La verdad que es impresionante el número”, reconoció Montiel al referirse al resultado del relevamiento de noviembre, según el cual “casi siete de cada diez” argentinos están a favor de eliminar los aportes sindicales obligatorios. El Monitor muestra que el 67,5% respalda convertir la cuota sindical en voluntaria, consolidando una mayoría que ya no quiere que el descuento se aplique de manera compulsiva.
“Me sorprendí que siete de cada diez ya no quiera darle un mango a los sindicatos”, admitió al aire. Y enseguida enmarcó ese dato en una crisis más amplia: “Me parece que es parte de la crisis de representatividad que viene habiendo en distintos sectores de la sociedad, y los sindicatos no escapan a esa lógica”.

“Hay una desconexión absoluta entre representados y representantes”
Cuando se le preguntó si habían podido profundizar qué es lo que más molesta de los sindicatos, Montiel reconoció que el estudio de noviembre se enfocó en imagen y aportes, pero planteó una lectura clara: “Nosotros medimos solamente la imagen, pero cuando uno ve sindicalistas que viven de un modo muy por encima de como viven sus representados, o cuando ve reuniones de la CGT donde los sindicalistas van en caravanas de autos importados o blindados, la verdad que no hace falta indagar mucho para darse cuenta de lo que está pasando”.
En esa misma línea, sintetizó el diagnóstico: “Hay una desconexión absoluta entre representados y representantes. Tenemos sindicatos que hace 40 años están en el mismo cargo, que no saben lo que es trabajar, que no saben la realidad del trabajador, que tienen trabajadores pobres con salarios de miseria y ellos viviendo una vida muy diferente a la de sus trabajadores”.
Los datos acompañan esa percepción. El Monitor muestra que 63,9% de los encuestados tiene una imagen negativa de los sindicatos, mientras que solo el 15,2% declara una visión positiva. Para Montiel, esto refleja una “crisis de representatividad” de larga data: “El movimiento sindical dejó de ser representativo hace mucho”, sostuvo, y remarcó que, aun cuando no se puede generalizar porque “siempre hay gente que trabaja bien”, el clima social predominante es de desconfianza y cansancio frente a estructuras que se perciben como “burocráticas” y alejadas de la vida cotidiana.

Aportes sindicales: un rechazo que atraviesa la grieta
Uno de los puntos más fuertes de la entrevista pasó por el cruce de estos datos con la orientación política de los encuestados. En un contexto de fuerte polarización, los conductores le preguntaron a Montiel si este rechazo a los aportes no se concentraba en los sectores más alejados del peronismo. La respuesta del consultor marcó una particularidad: “Obviamente el sector más crítico siempre es el más alejado del peronismo, pero cuando abrimos los datos encontramos algo que no suele pasar mucho”.
Según detalló, entre quienes votan a Javier Milei el apoyo a eliminar la cuota obligatoria es casi unánime: “Entre votantes de Milei el 89% está de acuerdo con desarmar las cuotas obligatorias”. Sin embargo, el dato llamativo aparece en la otra vereda política: “Entre votantes peronistas el 41,4% está de acuerdo”, subrayó Montiel.
Esa combinación lo llevó a una conclusión que trasladó también al informe: “Hay temas que rara vez superan la grieta. Siempre que uno pregunta algo, un grupo está de un lado y otro grupo del otro. En esto que hemos preguntado este mes, sobre todo el tema reforma laboral, te diría que hay un consenso tanto de un lado como del otro en decir: ‘Bueno, algo tiene que cambiar’”.
Si a quienes se muestran a favor de la eliminación de la cuota se les suman los que se declaran neutrales o indiferentes, el universo de personas que no se resiste a modificar el sistema de aportes sindicales supera el 80%, lo que confirma que no se trata de una demanda marginal ni de un reclamo acotado a un solo espacio político.

Reforma laboral: “Está claro que así como está no debería seguir”
A partir de estos datos, la entrevista avanzó hacia la discusión por la reforma laboral que se viene. Aunque todavía no se conoce el detalle del proyecto oficial, Zentrix relevó la opinión general sobre la necesidad de cambios en las leyes laborales. “Más del 55% de la sociedad está a favor de que haya cambios en las leyes laborales”, precisó Montiel, para luego vincular ese dato con el diagnóstico de fondo: “El sistema actual no está dando respuesta”.
Desde su doble lugar de analista y ciudadano, el consultor insistió en que el debate no debería limitarse a una pulseada entre Gobierno y gremios: “Creo que está bueno pensar, ya que se da el debate de una nueva reforma laboral, cómo podría llegar a ser”, planteó. Y agregó: “Lo digo como ciudadano, más allá de director de la consultora: esto así como está no debería seguir de este modo”.
En este sentido, remarcó que los datos del MOP sugieren que el Poder Ejecutivo contará con un apoyo social considerable para avanzar en algún tipo de reforma: “El consenso es mayoritario”, sostuvo, aunque advirtió que el desafío será que las modificaciones “sean efectivas, funcionen y se traduzcan en mejoras concretas”.
Salarios, inflación y malestar: “No me alcanza la plata, no le creo a la inflación y parte de eso se va al sindicato”
La lectura sobre los sindicatos y la reforma laboral se cruza, inevitablemente, con la situación económica. En la entrevista, Montiel explicó que el Monitor registra un malestar persistente en torno a los ingresos y al costo de vida: “Cuando se le pregunta a la gente si considera que su salario le está ganando a la inflación, 75% dice que no”, señaló.
Además, la desconfianza se extiende a las estadísticas oficiales: “Casi 60% sigue diciendo que no cree que el dato de inflación informado por el INDEC refleje sus verdaderos costos de vida”, contó, y describió una brecha entre el número técnico y la experiencia cotidiana: “La gente siente que hay un shock entre lo que le dicen de inflación del 2% y lo que ve cuando va al supermercado o cuando paga la SUBE”.
A partir de allí, Montiel ofreció una síntesis de cómo se encadenan estos elementos en la percepción social:
“Cuando uno ve el estudio transversalmente, hay una correspondencia en todo: no me alcanza la plata, no le creo a la inflación y de lo poco que gano, parte de eso se va al sindicato que después no hace nada y solo debate cuestiones políticas entre ellos”.
Aunque la inflación dejó de ser la preocupación principal —solo el 5,1% la menciona como el problema número uno—, el consultor aclaró que eso no implica que haya dejado de importar, sino que el malestar se distribuye hoy entre diversas dimensiones: la situación económica general, la corrupción, el desempleo, la educación, la inseguridad y el narcotráfico. En ese mosaico, los sindicatos quedan especialmente expuestos por la combinación de bolsillos ajustados, desconfianza institucional y percepciones de privilegio.

Preocupaciones y grieta: dos relatos sobre la crisis
El Monitor de Opinión Pública también permite ver cómo se ordenan las principales preocupaciones según la identidad política. A nivel país, la situación económica general es el problema dominante, con el 30,7%, seguida por la corrupción (22,6%) y el desempleo (13,1%), mientras que la inflación queda relegada. Sin embargo, al desagregar por voto aparecen dos relatos distintos sobre la crisis.
“Entre los votantes de Milei, la corrupción emerge como principal problema, seguida por la economía y la inseguridad”, detalló Montiel. En cambio, “entre los votantes peronistas la situación económica general sube a casi el 40% como preocupación excluyente”, mientras que la inseguridad y el narcotráfico “prácticamente no tienen peso” en ese segmento.
Aun así, destacó que los datos sobre cuota sindical voluntaria y reforma laboral se ubican entre los pocos temas donde se observa un alineamiento mayoritario entre electorados históricamente enfrentados, lo que refuerza la idea de que la demanda de cambio en el sistema gremial no se reduce a una bandera de un solo espacio político.
Imagen de Milei, Kicillof y nuevas figuras: un telón de fondo polarizado
Como telón de fondo, el MOP de noviembre también midió la imagen de los principales dirigentes políticos, ofreciendo un contexto para entender el clima social en el que se discuten la reforma laboral y el rol de los sindicatos.
“La imagen de Milei ha subido”, señaló Montiel. “Lo tenemos en más de 40 puntos en este momento, particularmente en 40,5 puntos, subió unos cuatro, cuatro y medio puntos respecto del mes anterior”. Según el consultor, este movimiento está “motivado por haber ganado las elecciones y por haber fortalecido una imagen nacional que sorprendió a muchos”. La imagen negativa, en tanto, se ubica en torno al 51%, todavía por encima de la positiva, aunque en descenso.
En sentido contrario, el gobernador bonaerense Axel Kicillof muestra un deterioro: “Lo tenemos con 38,6 puntos de imagen positiva, cayendo unos cinco puntos respecto de la medición de octubre”, explicó Montiel, y agregó que esos cinco puntos “se trasladan a una imagen negativa, que llega al 53,2%”.
El estudio también midió a figuras como Diego Santilli, Karina Milei y referentes mediáticos y de redes como Ramiro Marra, Pedro Rosemblat, Tomás Rebord y Daniel ‘Gordo Dan’ Parisini, donde se combinan altos niveles de polarización y, en algunos casos, de desconocimiento. Montiel destacó especialmente el caso de Karina Milei, con 20,6% de imagen positiva y 65,5% de negativa, y planteó la hipótesis de que su figura funciona como “filtro de críticas” hacia el Presidente, dentro de una interna libertaria donde se disputan espacios de poder y representación simbólica.

El Monitor de Opinión Pública de Zentrix como soporte del análisis
Detrás de todos estos números, Montiel remarcó que no hay intuiciones sueltas, sino un trabajo sistemático de medición. El Monitor de Opinión Pública (MOP) de noviembre se realizó sobre 1.150 casos válidos, con cobertura nacional, mediante un cuestionario autoadministrado en línea, difundido de manera controlada y luego depurado para eliminar duplicados y registros inválidos. El diseño muestral fue ponderado por región y edad según el último padrón electoral y se utilizaron variables externas, como el voto declarado en el balotaje presidencial de 2023 y en las legislativas de octubre de 2025, para validar y ajustar los resultados.
Bajo estas condiciones, el margen de error teórico se estima en ±2,89%, con un nivel de confianza del 95%, y la consultora advierte que los datos no deben extrapolarse a niveles subnacionales sin los cuidados metodológicos necesarios.
En ese marco, Zentrix se presenta como un equipo de profesionales especializado en transformar datos en información útil, acompañando a organizaciones públicas y privadas en la comprensión de su entorno, la planificación y la construcción de mensajes estratégicos. En esta medición, el mensaje que deja el estudio —y que Montiel resumió en la entrevista— es nítido: la cuota sindical obligatoria y el sistema gremial tradicional están en el centro de una demanda social de cambio, y, por primera vez en mucho tiempo, esa demanda parece unir a sectores que en casi todos los demás temas se encuentran en veredas enfrentadas.
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