Vecinos del barrio 20 de Junio, en Candelaria, viven una situación de extrema tensión marcada por hechos de violencia, amenazas y ataques constantes. Blanca Sanabria, una de las residentes, relató a Radio UP que las agresiones provienen de una familia del vecindario, a la que vinculan con disturbios y hechos delictivos.
“La situación es caótica e infernal. No tenemos respuesta de la Policía”, sostuvo Sanabria, quien vive en el lugar desde 2011. Contó que los conflictos comenzaron tras la llegada de la familia Gómez, integrada por más de 15 personas, “corridos de Posadas por los quilombos que hacían”, afirmó.

Según su testimonio, los enfrentamientos son constantes y van desde amenazas hasta ataques con piedras. “Son personas que viven alcoholizadas y drogadas”, señaló. Relató que la mujer del grupo tiene nueve hijos, cinco en edad escolar que no asisten a clases, y que algunos de los mayores “roban en el barrio y amedrentan a los vecinos”.
Sanabria explicó que denunció en la comisaría local tras sufrir agresiones y daños materiales. “Una vez, mi marido volvía de comprar y lo rodearon con machetes, cuchillos y piedras. Recibió un cachetazo y no pudo hacer nada”, contó con angustia. Aseguró que no es un hecho aislado y que otros vecinos atraviesan la misma situación.

La mujer también describió el miedo cotidiano que viven en su hogar. “Tengo una hija que estudia en Posadas y cada vez que sale estamos con el Jesús en la boca”, lamentó. Dijo que el conflicto se agravó tras un antiguo incidente con una pelota que caía repetidamente en su patio. “Decidimos no devolverla más y rompieron el vidrio de la cocina con una piedra”, recordó.
Sanabria aseguró que al pedir ayuda policial recibió respuestas desalentadoras. “Nos dicen que cuando haya sangre o vean que me esté pegando van a poder llevarla presa. Tienen miedo por los menores involucrados”, contó. La falta de intervención alimenta la sensación de abandono y la desesperación entre los vecinos.
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La situación afectó profundamente la salud emocional de la familia. “Mi marido se fue de casa por los nervios y yo tuve que medicarme para estar tranquila”, expresó. “Pensamos en irnos mil veces, pero es injusto. Vivimos acá hace años y solo queremos paz”, concluyó Sanabria, quien reiteró su pedido de asistencia a las autoridades.



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