Un simple análisis de sangre realizado durante un chequeo cardíaco podría anticipar el riesgo de desarrollar demencia hasta 25 años antes de que aparezcan los primeros signos de deterioro cognitivo. Así lo reveló una investigación publicada en el European Heart Journal y financiada por la British Heart Foundation.
La troponina en sangre, nuevo indicador clave para anticipar la demencia
El estudio, liderado por especialistas del University College London (UCL), observó que niveles elevados de troponina una proteína que se libera cuando hay daño en el músculo cardíaco se asocian con un declive cognitivo más acelerado y mayor probabilidad de demencia en la vejez.
El trabajo analizó los registros de casi 6.000 adultos de entre 45 y 69 años que formaron parte del estudio Whitehall II, iniciado en 1985 para evaluar la salud y el envejecimiento en trabajadores de la administración pública británica. Ninguno presentaba demencia ni enfermedad cardíaca al comienzo.

Durante un seguimiento de aproximadamente 25 años, los investigadores registraron evaluaciones periódicas de memoria, pensamiento y resolución de problemas.
Quienes presentaban los niveles más altos de troponina mostraron un deterioro cognitivo más rápido y tenían un 38% más de probabilidades de desarrollar demencia en comparación con aquellos con valores bajos.
Además, estudios de resonancia magnética realizados a una parte de los participantes revelaron que los individuos con mayor troponina tendían a presentar menor volumen del hipocampo región clave para la memoria y menos materia gris en áreas relacionadas con el procesamiento de información.

‘El daño cardíaco silencioso podría influir en el flujo sanguíneo cerebral y favorecer cambios que, con el tiempo, deriven en demencia, explicó el profesor Bryan Williams, director científico de la British Heart Foundation, quien destacó que la salud cardiovascular y cerebral están estrechamente conectadas.
Los especialistas sostienen que incorporar la medición de troponina como biomarcador en chequeos rutinarios podría transformar la prevención.
Identificar a quienes presentan un riesgo elevado permitiría intervenir antes de la aparición de los síntomas, mediante control de la presión arterial, reducción del colesterol, actividad física regular, alimentación equilibrada, evitar el tabaquismo y mantener un peso saludable.

Según la Comisión Lancet 2024, hasta el 45% de los casos de demencia podrían prevenirse modificando factores de riesgo desde la mediana edad.
Este nuevo indicador podría convertirse en una herramienta clave para anticiparse y actuar a tiempo.



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