Acaí, una hembra de yaguareté liberada el 5 de octubre pasado en el Parque Nacional El Impenetrable, en la provincia del Chaco, fue encontrada muerta en circunstancias que apuntan a la intervención de cazadores furtivos. La noticia generó conmoción en organizaciones conservacionistas, autoridades ambientales y comunidades locales que venían siguiendo de cerca el proceso de reintroducción de la especie en la región chaqueña.

El proyecto de reintroducción, impulsado por la Fundación Rewilding Argentina en articulación con Parques Nacionales y el Gobierno provincial, buscaba fortalecer la recuperación del yaguareté (Panthera onca), especie declarada en peligro crítico de extinción en Argentina. Acaí llevaba pocas semanas de libertad controlada y su monitoreo satelital había mostrado una buena adaptación al entorno natural.

Sin embargo, su señal se perdió recientemente y, tras un operativo de rastreo, se encontraron indicios compatibles con un ataque deliberado. Diversas fuentes aseguran que se trató de un acto de caza ilegal ejecutado por personas familiarizadas con la zona, lo que reaviva la problemática de la caza furtiva en áreas protegidas y sus zonas de amortiguamiento.
Organizaciones ambientales denunciaron el hecho como "una tragedia ecológica y un delito federal" y pidieron una investigación exhaustiva para identificar y sancionar a los responsables. También instaron a reforzar la vigilancia territorial y las políticas públicas que protejan la biodiversidad del Gran Chaco, uno de los ecosistemas más amenazados de Sudamérica.

La muerte de Acaí no solo representa la pérdida de un ejemplar clave para la restauración de la especie, sino también un retroceso simbólico en el proceso de recuperación ambiental en la región. El caso vuelve a poner en agenda la necesidad de políticas integrales que articulen conservación, control territorial, participación comunitaria y desarrollo sostenible.



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