La Fundación Reto a la Vida cumple 33 años de trabajo en Misiones y se consolidó como uno de los espacios de rehabilitación más importantes del nordeste argentino. “No es solo un centro de rehabilitación, es una casa de restauración, donde la gente vuelve a tener esperanza de cambio”, definió el pastor Miguel Benítez, en el programa "Arriba la radio" por Radio Up, quien preside la ONG cristiana que trabaja desde principios de los 90.
La ONG cuenta con cinco casas activas: una para mujeres y otra para hombres en Posadas, además de sedes en San Miguel de la Luz, Eldorado y Aristóbulo del Valle. “Hoy tenemos casi 280 personas en tratamiento, muchos de ellos ya rehabilitados que ahora colaboran ayudando a otros”, contó Benítez.
La fundación funciona con un modelo solidario y gratuito. “Reto no cobra nada. Es un centro de rehabilitación gratuito y no gubernamental. Vivimos de lo que generamos con nuestros talleres ocupacionales. Panadería, carpintería, herrería, todo lo que podamos enseñar para que la gente aprenda un oficio y tenga dignidad laboral después”, explicó.

30 personas esperan un lugar en Reto Misiones: la demanda no cesa
El pastor reconoció que el aumento del consumo de drogas y alcohol en la provincia generó una demanda que supera la capacidad de atención. “Tenemos una lista de espera de entre 30 y 40 personas. Vemos familias desesperadas buscando un lugar para sus hijos, para un pariente, para alguien que necesita ayuda urgente”, lamentó.
En cada sede, el equipo evalúa los casos uno a uno. “Nos duele decir que no hay lugar, pero hacemos entrevistas todas las semanas. Algunos esperan meses hasta que se libera una cama”, indicó.
El promedio de edad de los internos va desde los 16 años en adelante, aunque Benítez alertó que el problema aparece a edades más tempranas. “Hoy hay chicos que se drogan con 12 años. Si no intervenimos antes de los 16, lamentablemente llegan en situaciones críticas”, advirtió.

“La palabra adicción significa lo no hablado”
Benítez insistió en que la clave del trabajo está en la escucha y el acompañamiento. “La palabra adicción significa lo no hablado. Muchas personas no encontraron oídos para ser escuchadas. Por eso, cuando llegan, no los dejamos solos. Cada persona nueva tiene un compañero rehabilitado que lo acompaña en todo momento. Lo llamamos sombra, porque camina con él, lo escucha y le enseña a tener esperanza.”
El pastor subrayó que los problemas de adicción suelen tener raíces emocionales y familiares: “La soledad, el abandono y la falta de afecto son las puertas por donde entra el consumo. Por eso, más que tratar una sustancia, trabajamos con las heridas del alma”.

Internaciones voluntarias y un equipo humano que no descansa
El sistema de ingreso es de “puertas abiertas”. “El cambio empieza cuando uno reconoce que tiene un problema. Nadie puede obligar a otro a rehabilitarse. Nosotros no internamos por la fuerza”, aclaró.
Reto a la Vida se sostiene con el esfuerzo conjunto de 20 matrimonios voluntarios y más de 50 personas rehabilitadas que se quedaron a vivir en la obra. “Muchos formaron familia acá, se conocieron dentro del programa y hoy son ejemplo de que se puede empezar de nuevo”, expresó.
Benítez, quien ingresó al centro con apenas 17 años, resumió su misión: “Yo también pasé por esto. Dios me sacó adelante. Por eso, cada vez que alguien llega a Reto, queremos que vea que hay esperanza”.



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