Cada día que pasa se suman más voces y testimonios de sobrevivientes de la tragedia en Campo Viera. Imágenes fugaces y la sensación todavía viva, de desesperación y de busca de ayuda en medio de la noche, marcan los relatos de jóvenes estudiantes y protagonistas del hecho vial fatal.
Uno de los que compartió sus sensaciones, a 48 horas del siniestro en el que 9 personas fallecieron y por el que otras 14 permanecen hospitalizadas, fue Nicolás Tarnowski (30), chofer del colectivo Sol del Norte que chocó contra un Ford Focus cerca de las 4:30 del domingo 26 de octubre y cayó al arroyo Yazá, sobre la Ruta Nacional 14.
“Acá estoy, hermano”, dice a un amigo -aunque pareciera querer confirmarselo a sí mismo-. “No puedo creer todavía lo que pasé”.

Primeros destellos de la tragedia en Campo Viera
“Caí allá abajo y salí afuera de la ruta”, relató brevemente en un mensaje de voz que se viralizó en redes sociales. En medio de la oscuridad y en la tensión, “encontré un teléfono con linterna y empecé a alumbrar para los autos, para que llamen a la policía, a bomberos”.
Nicolás reconoce que encontró fuerzas de sitios impensados para salir del transporte, dañado gravemente en la parte delantera donde él venía. “No sé cómo hice, de salir del colectivo por el agua. Subí arriba del puente: no sé cómo hice para subir”.

Para Tarnowski, fue un milagro haberse salvado para pedir ayuda y poder localizar un teléfono celular, que fue con el que dio aviso a los dueños de la empresa de transporte, y que derivó en el amplio operativo de rescate. “Hoy en día, agradezco mucho al ‘barba’ que está ahí arriba”, valoró en un sentido mensaje el joven conductor, que sufrió lesiones de consideración y permanece en Apóstoles.
Actualmente, hay cuatro pacientes varones que permanecen con pronóstico reservado en el Hospital Madariaga en Posadas, consecuencia de las graves lesiones sufridas en el siniestro en Campo Viera. Dos de ellos, de 25 y 31 años, siguen en terapia intensiva.
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