A partir del lunes 13 de octubre, cuatro colegios jesuitas de Posadas aplicarán una medida que restringe el uso de celulares dentro de las aulas. La iniciativa abarca al Bachillerato Humanista, el Instituto Virgen de Itatí, el Instituto Madre de la Misericordia y el Instituto San Ignacio de Loyola, y busca fortalecer el aprendizaje y el vínculo entre estudiantes y docentes.
El proyecto propone que los alumnos guarden sus teléfonos en gabinetes cerrados bajo llave al inicio de cada jornada. Los dispositivos serán devueltos al finalizar las clases, salvo cuando los docentes los autoricen con fines pedagógicos. La decisión alcanza a los cursos de 6.º y 7.º grado del nivel primario y a todo el nivel secundario.

El sacerdote Leonardo Nardín, delegado del Sector Educación de la Provincia Argentino-Uruguaya, explicó a Radio Up que la medida “busca recuperar espacios de atención y diálogo que hoy se ven afectados por el uso excesivo de pantallas”. Agregó que la iniciativa se enmarca en un proceso de reflexión dentro de las comunidades educativas jesuitas sobre los efectos del uso constante del teléfono.
“Hace rato venimos madurando esta idea de ver qué pasa en nuestros adolescentes con el uso del celular, inspirados en muchas instituciones”, señaló Nardín. “A nivel mundial, prácticamente no existe el uso de celulares en los colegios. Vemos un exceso en la tecnología y un déficit notorio en el trato y el vínculo humano”.

El esquema será simple. “Cuando llegan, los chicos podrán poner sus celulares en gabinetes que son cerrados dentro del aula”, explicó el sacerdote. Solo podrán utilizarlos si el profesor dispone una actividad pedagógica que lo requiera. “Queremos que lo habitual sea el uso natural del cerebro y la capacidad de escucha y pensamiento”, expresó.
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Según indicó, la medida fue comunicada recientemente y obtuvo una amplia aprobación por parte de padres y alumnos. “Algunos padres preguntan cómo responderemos ante situaciones particulares, pero en general hay una valoración positiva”, aseguró.
En cuanto al debate sobre la obligatoriedad, Nardín recordó que “en el acuerdo de convivencia figura que no se puede utilizar el celular dentro del colegio. De alguna manera, es aplicar el acuerdo de convivencia que ya existe”.
El sacerdote sostuvo que la decisión “da otra calidad de formación, porque el uso excesivo de la tecnología atenta contra las capacidades intelectuales”. También resaltó que la propuesta busca “revalorizar los vínculos y la comunicación humana dentro de la vida escolar”.
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Finalmente, comentó que en otras instituciones jesuitas la experiencia fue “sumamente positiva”. “Se nota un síndrome de abstinencia en un primer momento, pero luego los mismos chicos valoran otro tipo de experiencia educativa. Se ve una mejora en la concentración, en el aprendizaje y en el pensamiento crítico”, concluyó.



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