El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA) advierte que el descenso de la pobreza registrado en el primer semestre del 2025 no refleja con precisión la realidad socioeconómica. El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) informó días atrás que la pobreza fue del 31,6%, 20 puntos menos frente al mismo período del 2024.
“Si bien reconocemos esta tendencia al descenso de la tasa de pobreza por ingresos, entendemos que está sobrerrepresentada”, recalcó Julieta Vera, investigadora de ODSA y especialista en mercado de trabajo, pobreza y desigualdad. Y aclaró: “Uno no puede decir que las condiciones materiales de vida de los hogares cambiaron de manera altamente significativa en tan solo un año”.

Según detalló, la medición oficial se basa en un único indicador, el ingreso de los hogares, que resulta muy sensible a la inflación. En el primer semestre de 2024 la pobreza se ubicaba en el 52,9%, mientras que para el mismo período de 2025 cayó al 31,6%, en un contexto de fuerte desaceleración inflacionaria. Sin embargo, Vera subrayó que esa medición es “unicausal” y no advierte otras variables, como “el mercado de trabajo, que no tuvo cambios significativos, incluso se observa cierta tendencia a una mayor precariedad”.
La especialista señaló que el indicador “se mueve mucho con los procesos de aceleración o desaceleración inflacionaria”, lo que puede sobredimensionar los cambios. También reconoció que en la medición influye la forma en que los encuestados declaran sus ingresos: “Con menos inflación, los hogares tienden a registrar mejor lo que ganan y eso afecta la tasa de pobreza”.

Ajustes necesarios en la medición de la pobreza
Respecto de los ajustes pendientes, Vera apuntó a la necesidad de actualizar las bases de cálculo. “El indicador de pobreza por ingresos se construye a partir de la canasta básica alimentaria y la canasta básica total, que se elaboran con datos de la Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares. Pero la canasta actual se sigue calculando con insumos de 2004-2005”, advirtió. Aunque hubo una nueva encuesta en 2017-2018, esa información todavía no se incorporó. Algo que, observó, se debe a “falta de voluntad política”.
Sobre el porqué del dato de la pobreza y la “mejora” frente al año pasado, Vera advirtió que el indicador no contempla cambios recientes en el gasto de los hogares. “El incremento de tarifas y servicios no está del todo reflejado. Hoy hay un descenso real del ingreso disponible que no se ve en la medición oficial porque las canastas están fijas”, explicó.

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Desigualdades estructurales que no puede paliar un indicador de INDEC
Consultada sobre el componente regional, la investigadora aclaró que las canastas son diferenciadas por zonas, pero con limitaciones. Esto entendiendo que “no es lo mismo el monto necesario para no ser pobre en el Gran Buenos Aires que en la Patagonia, donde el costo energético es más alto”. Aunque reconoció que las desigualdades estructurales entre regiones no se corrigen solo con una actualización metodológica.
Finalmente, Vera consideró que el ajuste del indicador es tanto una cuestión técnica como política. “Hay actualizaciones que dependen de decisiones de política pública más que de dificultades metodológicas. Pero lo central es reconocer que ningún indicador por sí solo alcanza para dar un diagnóstico integral de la pobreza en la Argentina”, resumió.
Trabajadores de ATE denuncian manipulación política y precarización en el INDEC tras la publicación del dato de pobreza: alertan sobre empleos precarios, pérdida de técnicos y reclaman aumento salarial y reincorporaciones ⚠️
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