La Licenciada Daniela Gasparini, psicóloga especialista en violencia de género, dialogó con Radio Up acerca del triple femicidio en Florencio Varela para ahondar en el contexto psicosocial de este aberrante hecho, que culminó con el asesinato de tres jóvenes mujeres.

La especialista no dudó en catalogar el suceso como un triple femicidio en el marco de la criminalidad organizada, poniendo el foco en la brutalidad del hecho: "el resultado final de este hecho aberrante es la tortura que vivieron estas tres jóvenes previo a su asesinato."
Cuestionamiento al término femicidio
Frente a quienes cuestionan la aplicación del término femicidio, Gasparini fue categórica, citando la Ley 26.791 de 2012 que establece agravantes en los casos de homicidio cuando el crimen "se perpetra de manera violenta de un varón hacia una mujer."
Explicó que si bien se suele asociar el femicidio al ámbito íntimo (pareja, ex-pareja), este también ocurre en el contexto de la criminalidad organizada: "En realidad los femicidios también suceden en el marco de la criminalidad organizada." En este caso, la combinación de trata y narcotráfico son delitos que "se tiene que intervenir federalmente, ¿por qué? porque son delitos transnacionales, son delitos que no son de una jurisdicción única."
Las "Buenas" y "Malas" víctimas: Estigma y retroceso
Entre los aspectos más preocupantes, se encuentra el juicio de valor de la sociedad hacia las víctimas. La especialista lo atribuyó a una combinación de mala información con intención y un contexto de retroceso social y político en la temática de género: "Tenemos un contexto muy prohibido el negacionismo de la violencia de género, el negacionismo al femicidio, no nos olvidemos que el ministro de justicia actual quiso quitar del código penal la figura de femicidio."

En este contexto, Gasparini lamentó cómo parte de la sociedad busca "justificar lo que les pasó" basándose en la situación de vulnerabilidad de las jóvenes. "Eso es odio de género, eso es misoginia y eso es un mensaje totalmente nocivo para nuestra sociedad, porque lamentablemente cuando estos mensajes se instalan, las mafias avanzan, proliferan sobre sociedades desmembradas."
Además, corrigió la terminología ocupada: "las chicas no eran prostitutas, no eran putas, no ejercían la prostitución sino que eran prostituidas, eran explotadas sexualmente, eran víctimas de situaciones terriblemente aberrantes, que terminó en un terror final." Enfatizó la múltiple vulnerabilidad de las jóvenes, principalmente por ser "mujeres pobres, vulnerables y estar en situación de explotación sexual, una de ellas menor de edad."
La Criminalidad del Consumo en Redes Sociales
Debido a la transmisión del contenido de las torturas por redes sociales, Gasparini fue contundente al calificar al público consumidor como criminal: "Yo no puedo pensar que es menos criminal que el que las explota el que las tortura el voyeur, el que mira, el que observa, el que está ahí, el que goza de esa crueldad es un criminal también y hay que ir por ellos también."

Este hecho, que expone perversiones y estructuras psicopatológicas, subraya la necesidad de que "les tiene que caer el peso de la ley también" a quienes consumen y gozan con tal crueldad.



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