La Cámara de Diputados se convirtió este martes 23 de septiembre en escenario de una nueva pulseada política: los bloques opositores pusieron en marcha su ofensiva contra el Gobierno al activar el tratamiento de la media sanción del Senado del proyecto que restringe el uso de los decretos de necesidad y urgencia (DNU). El martes que viene, 30 de septiembre, será la fecha clave cuando el plenario de comisiones pase a la firma del dictamen que habilite el debate inmediato en el recinto.
La iniciativa plantea un cambio sustancial: bastará con que una sola de las cámaras rechace un DNU para anularlo, y cada decreto tendrá un plazo máximo de 90 días para ser convalidado por el Congreso. Además, el Poder Ejecutivo no podrá insistir con otro DNU sobre la misma materia durante ese año parlamentario.

La diputada de Unión por la Patria (UxP) Mónica Litza defendió el debate al recordar que “a casi 20 años de la ley 26.122 vemos que lo que debía ser una excepción y un control del presidencialismo se ha convertido lamentablemente en la regla, sobre todo para este Gobierno”. Y remarcó que el oficialismo “prefiere hacerle un bypass al Congreso y gobernar mediante DNU y mediante vetos”.
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Desde la izquierda, Christian “Chipi” Castillo fue más allá y cuestionó la existencia misma de los decretos: “Son atributos bonapartistas asemejables a los de un rey sin corona”. A su juicio, la normativa vigente “reduce al Congreso a prácticamente la nada” y habilitó que el Ejecutivo avance con un “DNU a todas luces anticonstitucional como el 70/23”.
En el PRO, las posiciones estuvieron divididas. Patricia Vásquez criticó la “hipocresía” del kirchnerismo y recordó que durante la pandemia el peronismo avaló que Alberto Fernández dictara 178 DNU. “Si ustedes estuvieran en el Gobierno, querrían tener el mismo libertinaje que tuvieron con los DNU”, lanzó.

Su compañera de bancada Silvia Lospennato, en cambio, adelantó que apoyará la reforma: “El PRO viene sosteniendo que esta ley es anticonstitucional desde el primer día, en 2006. Celebro que hoy quienes la promovieron reconozcan que lo es”.
El Gobierno observa con preocupación el avance opositor. La actual normativa establece que un DNU se mantiene vigente con la aprobación de una sola cámara, y sólo puede ser derogado si ambas lo rechazan, algo que ocurrió en contadas ocasiones. El cambio, de aprobarse, recortará una de las principales herramientas a las que viene apelando la Casa Rosada para legislar sin pasar por el Congreso.
Respaldo a la regulación de los DNU: “Se utilizó esta herramienta para suplir mayorías legislativas que no se tienen” https://t.co/HrOcce4NKX pic.twitter.com/vK9rZc3ReC
— Radio Up 95.5 (@radioup955) September 6, 2025



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