La morosidad en los préstamos a familias volvió a subir en julio y alcanzó el 5,7 %, su nivel más alto en al menos 15 años, según el último informe del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Se trata del noveno mes consecutivo en el que el indicador muestra un incremento, confirmando la creciente dificultad de los hogares para cumplir con sus compromisos financieros.
Dentro del desglose, los créditos personales fueron los más afectados: la mora pasó de 6,5 % en junio a 7,3 % en julio, mientras que en las tarjetas de crédito trepó de 4,9 % a 5,3 %. También los préstamos prendarios mostraron un deterioro, con un avance de 3,7 % a 3,9 %, aunque en el caso de los hipotecarios se observó un leve retroceso de 1 % a 0,9 %, manteniéndose como el segmento más estable.

El deterioro no se limita a las familias. En el sector corporativo, la morosidad llegó al 3,2 %, más del doble del 1,5 % registrado en octubre del año pasado. Este fenómeno se ve agravado por el fuerte salto en las tasas: la Tasa Nominal Anual (TNA) de los adelantos para empresas escaló de 31 % a 93 % entre mediados de julio y agosto, encareciendo el financiamiento y presionando aún más a las compañías.
La combinación de altas tasas de interés, pérdida de poder adquisitivo y un consumo debilitado explica este récord en la morosidad. Con ingresos reales que no logran acompañar el costo de vida, cada vez más familias y empresas priorizan gastos esenciales y postergan el cumplimiento de deudas. En este escenario, analistas advierten que los bancos podrían endurecer las condiciones crediticias para protegerse del riesgo, lo que cerraría aún más la puerta a la financiación en un contexto económico ya de por sí adverso.
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