En diálogo con Radio UP, el Dr. Luis Cicco, cardiólogo e integrante de la Federación Argentina de Cardiología (FAC), explicó por qué el colesterol es esencial para la vida, pero también cómo sus niveles elevados pueden convertirse en la principal amenaza para el corazón.
“Muchas veces se lo asocia únicamente con lo negativo, pero el colesterol cumple funciones vitales: participa en la formación de hormonas, de vitamina D y en la estructura de las membranas celulares”, explicó Cicco.
El especialista detalló que existen dos fracciones principales: Una el LDL (lipoproteínas de baja densidad), conocido como “colesterol malo”, porque tiende a depositarse en las paredes de las arterias y la otra, el HDL (lipoproteínas de alta densidad), llamado “colesterol bueno”, porque ayuda a remover el exceso de colesterol y transportarlo para su eliminación.
Ambos son necesarios, pero el problema aparece cuando el LDL supera los niveles recomendados, lo que favorece la formación de placas ateroscleróticas que estrechan las arterias y pueden derivar en infartos, ACV o enfermedad arterial periférica.

El colesterol no da síntomas
Uno de los puntos más importantes señalados por Cicco es que el colesterol elevado no produce síntomas. “El 95% de los pacientes con colesterol alto no sienten nada. No hay dolor, no hay agitación, no hay señales de alerta. La única forma de detectarlo es con un análisis de sangre pedido por el médico en el marco de un chequeo anual”, advirtió.
Esto explica por qué se lo conoce como un enemigo silencioso: puede pasar inadvertido durante años hasta manifestarse en un evento vascular.
Nutrición, ejercicio y medicamentos: ¿qué baja el colesterol?
El cardiólogo desmitificó una de las creencias más comunes: que solo con dieta y ejercicio se logra un control completo del colesterol.
“Una alimentación saludable y la actividad física pueden reducirlo entre un 15 y un 20%, pero en pacientes de alto riesgo —como quienes ya tuvieron un infarto— es necesario un tratamiento farmacológico para alcanzar los valores seguros que previenen nuevos eventos”, explicó.
En este sentido, resaltó que las dietas basadas en plantas o el modelo mediterráneo, junto con el ejercicio regular, son pilares fundamentales de la salud arterial, aunque no sustituyen a los medicamentos cuando la indicación médica lo requiere.
Los datos en Argentina
Según la 4° Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, en Argentina 3 de cada 10 adultos tienen niveles de colesterol LDL más altos de lo aconsejable.
Además, la Fundación Bioquímica Argentina (FBA) junto con la FAC, la SAC, la SAL y la FASEN impulsaron un consenso nacional para unificar los informes de laboratorio sobre lípidos y lipoproteínas. El objetivo es mejorar la detección temprana de pacientes con dislipidemias y brindar criterios homogéneos para el seguimiento clínico.

Riesgos de la desinformación
El Dr. Cicco también alertó sobre el impacto negativo de las fake news en redes sociales. “Muchos pacientes abandonan la medicación porque escuchan a voces sin formación médica que aseguran que el colesterol no debe tratarse. Esto genera más eventos vasculares evitables”, afirmó.
Por eso, subrayó la importancia de acceder a información validada por sociedades científicas y profesionales de la salud.
Un llamado a la prevención
La enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte en el mundo, responsable de 18 millones de fallecimientos anuales, cifra que podría llegar a 24 millones en 2030. En este escenario, conocer y controlar los niveles de colesterol es un paso clave para reducir el riesgo. “El colesterol es necesario para vivir, pero su exceso es el principal combustible de la aterosclerosis. La prevención empieza con un chequeo, una buena alimentación, ejercicio y, cuando corresponde, con el tratamiento farmacológico indicado por el médico”, concluyó el Dr. Cicco.
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