El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, aseguró este viernes que su país “no es una republiqueta bananera” y rechazó cualquier presión externa tras la condena del Supremo Tribunal Federal (STF) al exmandatario Jair Bolsonaro a más de 27 años de prisión por participar en un intento de golpe de Estado.
En declaraciones a la cadena Bandeirantes, Lula enfatizó que las críticas y amenazas de sanciones de Estados Unidos, encabezadas por el expresidente Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio, no influirán en la posición de Brasil ni en la autonomía de su sistema judicial. “No temo nuevas sanciones. Las acusaciones contra Brasil son todas falsas y el presidente Trump lo sabe. No hay déficit comercial; es arrogancia de él no querer que la Justicia brasileña juzgue a alguien que cometió un crimen”, señaló.
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— Studio Notícias Veranópolis | Studio TV (@studiotvnoticia) September 12, 2025
El mandatario también respondió a la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, quien indicó que Washington estaba dispuesto a “usar medios militares” para “proteger la libertad de expresión en el mundo” en relación al proceso judicial contra Bolsonaro. “No tengo preocupación porque no puedo tomar muy en serio la posición de un portavoz, no le responderé a un portavoz”, afirmó Lula.

El fallo del STF fue emitido el jueves y generó reacciones inmediatas en Estados Unidos. Trump expresó estar “sorprendido” con la decisión y comparó la situación de Bolsonaro con sus propios procesos judiciales. Además, Washington había aplicado en agosto pasado la Ley Magnitsky con sanciones financieras contra el juez Alexandre de Moraes, líder del juicio a Bolsonaro, y no renovó visas a ocho de los 11 miembros del STF.

Lula cerró sus declaraciones reiterando la soberanía de Brasil: “El presidente de un país no puede interferir en las decisiones de otro país soberano. Si él va a tomar otras actitudes, es un problema de él. Estados Unidos necesitan saber que no están tratando con una republiqueta bananera”.



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