El Hogar San Francisco, que alberga a seis adolescentes bajo medidas de protección excepcionales, trabaja incansablemente en la restitución de derechos y la contención de las chicas. Así lo explicó Florencia Rojas, licenciada en Trabajo Social de la Asociación Jardín de los Niños, en diálogo con el programa La Última Rosca de Radio Up.
El Hogar San Francisco, ubicado en el barrio Sesquicentenario, es un espacio de acompañamiento para jóvenes que atraviesan situaciones familiares complejas. Según Rojas, la labor del hogar se centra en el amor, la contención y el acompañamiento, pilares fundamentales para la restitución de derechos vulnerados, como la identidad, la educación y la salud.
“Es un trabajo bastante arduo”, afirmó la especialista, “porque también entendemos que la adolescencia es una etapa de muchos cambios”. El hogar cuenta con un equipo de seis cuidadoras que trabajan en turnos rotativos, las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Su tarea no solo implica la contención y la escucha, sino también el establecimiento de rutinas cotidianas que muchas de las jóvenes no conocían, como sentarse a comer o tener horarios de aseo. “Las chicas llegan con el alma rota”, expresó Rojas, “y el trabajo es desde ya explicarles por qué están ahí, porque a veces pasa que después nosotros somos los culpables”.
El proceso de restitución según el contexto
El proceso de adaptación de cada adolescente es único y depende de su contexto. La escolarización es clave en este proceso, ya que les brinda un espacio de socialización con pares. Además, el hogar fomenta las actividades fuera de la institución para que el clima sea más ameno.
En algunos casos, se logra la revinculación familiar. “El año pasado teníamos siete adolescentes, de las cuales cuatro fueron revinculadas con sus familias”, contó Rojas. Un logro que, según ella, demuestra el arduo trabajo con los juzgados para que la restitución sea posible.
El Hogar San Francisco no tiene como objetivo acompañar a las jóvenes hasta una cierta edad, sino “hasta que tengan las herramientas para poder insertarse en la sociedad”. Por eso, se les ofrecen talleres y cursos, como el de peluquería, para que adquieran herramientas laborales que les permitan un futuro más digno. “Cuando la adolescente cumple 18 no necesariamente se tiene que ir del hogar, si no es decisión del adolescente”, explicó, “siempre y cuando siga estudiando y se siga esforzando”.
La convivencia entre las chicas es un desafío, como en cualquier hogar, pero se trabaja para que puedan adaptarse. A pesar de su corta edad, muchas de las adolescentes del hogar se vieron obligadas a madurar rápido y asumir responsabilidades que no les correspondían, como cuidar a sus hermanos. “Se les robó su inocencia”, lamentó Rojas, “porque la tenían que disfrutar”. La clave para el futuro, según la especialista, es que las jóvenes no repitan los patrones de violencia y agresión que muchas de ellas han vivido.
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Para quienes deseen colaborar, las puertas del Hogar San Francisco siempre están abiertas. “Siempre estamos necesitando elementos de higiene personal, toallitas, algodón, crema humectante y jabón Dove”, detalló Rojas. También se puede donar ropa y calzado, y quienes deseen hacer una donación en dinero pueden hacerlo comunicándose al 3765 48 19 99.
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