“Quienes fueron despedidos cuentan con una cobertura en la obra social durante tres meses, protegidos por la ley, pero pasado ese plazo pierden la cobertura si no realizan gestiones”, explicó la abogada especialista Miriam Medina en diálogo con Radio UP. También, aclaró que, durante ese tiempo, la atención médica debe ser igual que cuando el trabajador estaba activo.

Medina recomendó que, aunque el contexto económico nacional sea complejo, quienes quedan sin empleo deberían inscribirse como monotributistas para seguir aportando y mantener su obra social. “De esta manera es posible elegir conservar la misma obra social, porque el cambio es solo en la modalidad de aporte, pero la afiliación y el derecho se mantienen”, agregó.
El proceso es fundamental para quienes tienen enfermedades crónicas o requieren seguimiento médico constante, ya que la continuidad en la cobertura evita interrupciones en sus tratamientos. Según la especialista, “las personas despedidas pueden pedir la continuidad justificando motivos de salud, incluso si cambió la forma de pago”.

Además, la cobertura también puede extenderse si el trabajador cobra el seguro por desempleo, ya que durante ese beneficio los aportes a la obra social continúan de forma automática, ampliando la protección más allá de los tres meses iniciales.
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Por último, Medina aconsejó conocer y realizar los procedimientos correspondientes a tiempo para no perder la cobertura. “Entre no tener obra social y mantenerla mediante el monotributo, conviene hacer el esfuerzo y exigir el derecho a la continuidad en la atención médica”, concluyó.
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