Leonardo Schindler, presidente de la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas (FAIE), expresó su preocupación por lo que considera una “instrumentalización con fines electorales” de las iglesias y de la fe. En un contexto de creciente recesión económica, el pastor observó con temor que las políticas de ajuste recaen sobre los sectores más vulnerables y discutió que “desde la fe no podemos decir que las políticas que el gobierno está desarrollando son políticas que responden al interés del pueblo en general”.
La lectura y la advertencia al ataque a las comunidades históricamente relegadas no sería homogénea tampoco en la institución evangélica. Y es que incluso dentro de las iglesias hay posturas disidentes: algunas coinciden con la gestión nacional y con las políticas de ajuste.
Al respecto, Schindler analizó durante el programa Argentina Divina Comedia por Radio UP, que “hay un intento de generar cierta cercanía de influencia para coincidir en algunas agendas anti derechos, que les sirve a ambos (al gobierno y a la comunidad evangélica) para generar acercamientos y sacar algún tipo de provecho por ambas partes”.
Crece la violencia y la crueldad, advierten las iglesias evangélicas
“Nos preocupan los niveles de crecimiento de una política muy cruel y violenta. Detrás de eso hay una clara transferencia de recursos desde los sectores populares hacia los sectores más concentrados del poder”, aseguró Schindler.
Según el dirigente religioso, las políticas económicas actuales dejan en evidencia un sesgo ideológico que perjudica a los sectores más vulnerables. “Hace unas semanas se celebró la baja de retenciones al campo en la Sociedad Rural y, casi en simultáneo, se vetó un aumento para jubilaciones y asignaciones por discapacidad. No solo se ejecuta la injusticia, sino que se celebra. Hay un disfrute en lo que se hace contra el pueblo”, denunció.
Reconoció que esas medidas, en muchas oportunidades, fueron avaladas por un sector de la iglesia evangélica. Al respecto, remarcó que estas relaciones entre el poder político y la Iglesia “no son algo nuevo” pero entiende que hoy, lo que marca esas cercanías, son intereses electorales.

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Claro ejemplo, coincidió, fue la visita de Javier Milei a la apertura de un templo en Chaco. “Invitar a pastores a respaldar determinados sectores partidarios no es nuevo, pero es peligroso para las propias iglesias. Terminamos quedando atadas a un sector, cuando nuestra tarea es otra: anunciar el evangelio de Jesús, no seguir a tal o cual líder”, defendió.
Sobre aquella visita del mandatario al norte argentino para un acto religioso, Schindler no dudó: “No veo otro interés más que el electoral. Hay un intento de capitalizar la presencia evangélica en el territorio. Lo mismo se vio después con la presencia de pastores en actos de la ultraderecha”.
¿Complicidad o conveniencia?
Para Schindler, la alianza entre ciertos sectores del oficialismo y grupos evangélicos conservadores responde a una agenda compartida. “Coinciden en una agenda antiderechos, contra la diversidad sexual, contra las mujeres, contra el matrimonio igualitario. Esa coincidencia se usa como puente para ganar influencia y visibilidad, yo creo que también tener algún espacio en la gestión”, denunció.
Por otro lado, reprochó los valores del individualismo y del “sálvese quien pueda” que la gestión pregona. “Hablan de batalla cultural, pero esa batalla en la sociedad argentina se da en el marco de absoluta apatía respecto de cómo le va a las demás personas. Están promoviendo un individualismo extremo porque van a hacer políticas de transferencia de recursos y de empobrecimiento del pueblo, y lo que no quieren es que haya algún tipo de reclamo frente a eso”, apuntó.
“No podemos acompañar una política que maltrata a los más débiles”
Desde la FAIE, Schindler marcó un límite ético frente al actual rumbo del gobierno: “Como iglesias, no podemos decir que estas políticas respondan al interés del pueblo. Menos aún al de los sectores más desfavorecidos”.
Allí no dudó en tomar como ejemplo lo que ocurre en la provincia de Misiones, donde Milei arrasó a Sergio Massa con el 56,7% de los votos. “En Misiones se desreguló todo el mercado yerbatero y el precio de la yerba está por el piso. Las políticas desregulatorias benefician a los grandes”, observó. “Eso desde la fe, o al menos desde las iglesias que integramos la Federación Argentina, no lo podemos acompañar”, afirmó.
Para el presidente de la Federación de iglesias evangélicas, el cristianismo debe estar del lado de quienes más sufren: “El maltrato al pobre, al huérfano, al anciano no es algo que el cristianismo pueda acompañar. Justamente al revés. Nosotros decimos que hay que proteger al más débil. Este gobierno está decidido a quitarle derechos a las personas. Y quienes ocupamos un lugar de responsabilidad decimos con claridad: desde el evangelio, este tipo de políticas son condenables”, disparó.
⭕️Una investigadora del CONICET viene relevando el paso a la política de los evangélicoshttps://t.co/Wu9KXamGdO
— Radio Up 95.5 (@radioup955) April 11, 2025



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