La reciente decisión del gobierno de Estados Unidos de elevar del 10% al 50% los aranceles a las importaciones provenientes de Brasil, a partir del 1.º de agosto, genera un nuevo escenario comercial con consecuencias globales y oportunidades específicas para la Argentina. Así lo explicó Gerardo Alonso Schwarz, economista jefe de IERAL NEA de la Fundación Mediterránea, en una entrevista en el programa “Realidad Mixta” de Radio Up.
El principal impacto de esta medida —anunciada en medio de una reconfiguración de la política comercial impulsada por la administración de Donald Trump— será la búsqueda de nuevos proveedores por parte del mercado estadounidense, lo que podría beneficiar directamente a sectores productivos argentinos, especialmente a la forestoindustria de Misiones y Corrientes.

Redirección del comercio internacional
Según explicó Alonso Schwarz, en el corto plazo Estados Unidos no podrá sustituir rápidamente las importaciones desde Brasil con producción local, ya que se requieren inversiones y tiempo para ampliar capacidades. Por eso, “vamos a ver un fenómeno de desviación de comercio”, en el cual el país norteamericano comenzará a comprar productos similares en otros países con aranceles más bajos.
En ese sentido, Argentina mantiene aranceles del 10% para ingresar a EE.UU., lo que significa una ventaja competitiva de 40 puntos porcentuales respecto a Brasil.
“Argentina actualmente le vende poco a Estados Unidos, mientras que Brasil exporta aproximadamente 40.000 millones de dólares por año a ese mercado”, subrayó Alonso Schwarz.

La oportunidad forestoindustrial para Misiones
Entre los principales productos que Brasil exporta a EE.UU. y que se verán afectados por el nuevo esquema arancelario, se encuentran los productos forestoindustriales, como pasta celulósica, tableros y maderas elaboradas. Este rubro representa entre 3.000 y 3.500 millones de dólares anuales en el comercio bilateral Brasil-EE.UU.
En cambio, Argentina apenas exportó 120 millones de dólares en productos forestoindustriales a Estados Unidos en 2023. “Ahí hay una oportunidad muy interesante para Argentina, y especialmente para Misiones, si se logra capitalizar este cambio”, aseguró el economista.
¿Quiénes pueden aprovechar esta ventana?
El especialista aclaró que no se trata de una oportunidad generalizada para cualquier empresa, sino para aquellas que ya producen los productos específicos que exportaba Brasil, como por ejemplo ciertos tableros de madera con características técnicas determinadas.
Además, podrán sacar más provecho quienes ya tienen historial exportador y conocen el mercado estadounidense, con representantes comerciales, agentes o contactos en destino.

Riesgo de sobreoferta brasileña en otros mercados
Alonso Schwarz también advirtió sobre una dinámica secundaria: al perder acceso competitivo al mercado norteamericano, Brasil redirigirá su producción a otros mercados, entre ellos Sudamérica.
Esto podría derivar en una mayor competencia interna para productos brasileños que antes se exportaban a EE.UU. y ahora buscarán colocarse en la región. “Allí algunos rubros de la industria nacional pueden verse amenazados, sobre todo si somos importadores netos de esos productos”, explicó.
Reformas estructurales para competir
Más allá de esta oportunidad coyuntural, el economista del IERAL NEA insistió en que Argentina debe encarar reformas estructurales para ser competitiva en el comercio internacional. Mencionó los costos laborales, impositivos, logísticos y regulatorios como los principales desafíos a resolver.
“El mercado norteamericano tiene una demanda muchísimo mayor a lo que Argentina exporta hoy. Pero para crecer sostenidamente en ese destino, necesitamos reducir costos internos y ganar eficiencia”, concluyó.



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