Por primera vez, los créditos hipotecarios lideran el crecimiento anual del financiamiento en Argentina, alcanzando un saldo de $3,4 billones.
Fuerte avance de los créditos hipotecarios en 2025
Los créditos hipotecarios, incluyendo aquellos ajustables por inflación mediante la modalidad UVA, registraron en mayo de 2025 un aumento interanual del 296%, de acuerdo a un informe publicado por First Capital Group en base a datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Este crecimiento dejó un saldo total de $3,4 billones.
En términos mensuales, los hipotecarios también mostraron señales de fortalecimiento: crecieron un 13,3% en valores nominales respecto a abril, y un 11,3% en términos reales, es decir, descontando el efecto de la inflación.
“Por primera vez esta línea lidera el crecimiento anual, consolidando una tendencia que se viene manifestando desde el año pasado”, destaca el informe de First Capital.

Aún lejos de ser protagonista
Pese a este impresionante repunte, los especialistas advierten que todavía no es suficiente para considerar al crédito hipotecario como un actor relevante dentro del sistema financiero argentino.
Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, explicó que el stock de hipotecarios representa apenas el 5% del total de créditos en pesos al sector privado. “Hay un gran camino a recorrer para que este rubro tenga peso dentro del sistema financiero nacional”, sostuvo.
Panorama general del crédito en Argentina
El informe también detalla cómo se comportaron otras líneas de préstamos. El saldo total de préstamos en pesos al sector privado alcanzó en mayo los $72,4 billones, con un incremento real del 3,3% mensual y un 103,2% interanual. En valores nominales, el crecimiento fue del 5,1% mensual y 192,6% interanual.
Sin embargo, se advierte una moderación en el ritmo de crecimiento respecto a meses anteriores. “El alza del costo del financiamiento puede haber afectado la demanda de algunas líneas”, indicó Barbero.
Evolución por tipo de crédito
Préstamos personales
Saldo: $15,7 billones
Crecimiento real: +4,1% mensual / +214,9% interanual
Préstamos comerciales
Saldo: $24,9 billones
Crecimiento real: +1,9% mensual / +72,1% interanual
Tarjetas de crédito
Saldo: $19,3 billones
Crecimiento real: +1,6% mensual / +70,1% interanual
Créditos prendarios
Saldo: $4,6 billones
Crecimiento real: +6,3% mensual / +159% interanual
Préstamos en dólares
Saldo total: US$15.733 millones
Crecimiento: +7,9% mensual / +144,4% interanual
El 76,8% corresponde a préstamos comerciales.
Tarjetas en dólares
Saldo: US$779 millones
Crecimiento: +4,7% mensual / +67,9% interanual
Un crecimiento que ilusiona, pero no alcanza
La suba de los créditos hipotecarios , con un crecimiento interanual del 296% y un saldo que alcanzó los $3,4 billones, representa una señal positiva dentro de un mercado históricamente limitado en Argentina. Este avance muestra que hay una incipiente reactivación del crédito de largo plazo, lo cual podría traducirse, en un escenario sostenido, en mayor acceso a la vivienda, dinamismo del sector inmobiliario y reactivación de la construcción, dos sectores clave para la economía.
Sin embargo, el entusiasmo choca con la realidad estructural del sistema financiero argentino. A pesar del salto cuantitativo, los créditos hipotecarios apenas representan el 5% del total de préstamos al sector privado, una cifra que revela lo rezagado que está este segmento respecto a otras economías de la región. En países vecinos como Chile, Colombia o Brasil, los hipotecarios suelen representar entre el 15% y el 25% del total de créditos, gracias a mercados más profundos y políticas públicas más consistentes.

Factores que limitan el despegue del crédito
Uno de los principales obstáculos para que esta tendencia se consolide es la persistente inestabilidad macroeconómica del país. Con altas tasas de interés reales, inflación acumulada de tres dígitos interanuales y un mercado laboral informalizado, los bancos enfrentan grandes dificultades para ofrecer financiamiento de largo plazo a tasas accesibles y estables.
A esto se suma el bajo nivel de bancarización y el escaso desarrollo de instrumentos de ahorro que canalicen fondos hacia el crédito. Sin una confianza sostenida en la moneda local, las entidades financieras tienen dificultades para fondearse en pesos a largo plazo y trasladar esos fondos a líneas hipotecarias con condiciones atractivas.
El desafío de recuperar la confianza
La experiencia de los créditos UVA también dejó huellas: muchos tomadores de préstamos vieron cómo sus cuotas se disparaban con la inflación, generando desconfianza en ese instrumento y reclamos de indexación atada a los salarios. Aunque algunas entidades financieras están reactivando esta línea con mayor cautela, la falta de una política de vivienda clara y sostenida por parte del Estado limita su alcance.
“Mientras no se estabilicen las variables macroeconómicas, difícilmente los bancos puedan ofrecer créditos a 20 o 30 años con cuotas predecibles. Hoy, acceder a un crédito hipotecario sigue siendo un privilegio y no una opción para las mayorías”, señala un analista del sector financiero.

Un potencial a desarrollar
Para que el crédito hipotecario se convierta en un verdadero motor del crecimiento económico, será necesario alinear diversas condiciones: estabilidad macroeconómica, baja sostenida de la inflación, fortalecimiento del sistema bancario y políticas públicas que apunten al desarrollo del mercado de vivienda.
El crecimiento actual ilusiona y puede ser interpretado como una primera señal de reactivación, pero no alcanza por sí solo para revertir años de estancamiento. En este escenario, el rol del Estado, el compromiso del sistema financiero y la mejora de las condiciones económicas serán determinantes para que el crédito hipotecario deje de ser una rareza y pase a ser una herramienta accesible para miles de familias.



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