En una entrevista exclusiva con el programa La última rosca de Radio Up, el padre Marcos Szyszkowski, capellán policial y párroco de la localidad misionera de Santo Pipó, reveló que fue obligado a presentarse diariamente en una comisaría de Jardín América sin tareas específicas y mediante una notificación verbal, despertando interrogantes sobre el trasfondo político y religioso de esta medida.
“El lunes a las 23:20 me mandan un mensaje de WhatsApp para que me presente el martes a las 7 de la mañana en Jardín América para una notificación verbal”, relató el sacerdote. Desde entonces, debe marcar entrada y salida de lunes a viernes, cumpliendo horario como un empleado más, pero sin ningún tipo de asignación específica: “Solo debo estar presente”.

¿Una sanción encubierta por sus declaraciones?
Aunque evitó sacar conclusiones apresuradas, el padre Szyszkowski no descartó que esta decisión pueda estar vinculada a su acompañamiento a efectivos policiales durante conflictos laborales y a sus invocaciones religiosas en actos públicos, como la del pasado 25 de mayo. “Si esto es por decir la verdad desde el Evangelio, entonces estamos entrando en un terreno muy delicado”, advirtió.
“No creo haber dicho nada malo. Mis mensajes están todos escritos y entregados al protocolo antes de cada acto. No improviso ni busco polémica”, aseguró. Al mismo tiempo, no ocultó su malestar ante la falta de claridad institucional y eclesiástica: “No hubo ningún comunicado del Obispado. Solo un intercambio de mensajes con el obispo el lunes y el martes a la mañana”.

¿Silencio institucional o disciplinamiento?
La situación es especialmente llamativa, según relató el párroco, porque solo dos sacerdotes capellanes recibieron la orden de presentarse todos los días, lo cual no se condice con la planificación pastoral previamente acordada para 2024. “Habíamos presentado nuestras actividades con presencia una vez por semana en distintas unidades. Esto fue de un día para el otro y sin previo aviso”, agregó.
Consultado sobre si esta medida puede ser una forma de presionar a la Iglesia o de disciplinar a sus representantes más comprometidos, Szyszkowski fue categórico: “Se puede interpretar como un intento de silenciar la voz profética de la Iglesia. Puede ser una persecución religiosa solapada”.

"La dignidad no se negocia"
A pesar del contexto adverso, el padre reafirmó su compromiso con la comunidad y con los valores evangélicos: “Mis mensajes no cambian. La dignidad no se negocia. Si quieren conflicto, tengo firmeza, no otra cosa”.
Finalmente, reconoció que continuará cumpliendo con sus deberes, aunque resignado a que tal vez deba trasladar su labor pastoral a la misma comisaría: “Probablemente lleve allí la atención espiritual que daba en la parroquia. Lo importante es no dejar solos a los que necesitan contención”.

Las frases del padre Marcos en Radio Up:
“La dignidad no se negocia y si quieren conflicto, yo tengo firmeza, no tengo otra cosa.”
“Esto puede entenderse como un intento de silenciar la voz profética de la Iglesia. Puede ser una persecución religiosa solapada.”
“Me notificaron informalmente por WhatsApp a las 11:20 de la noche. No me dieron tareas, solo debo fichar entrada y salida como un empleado más.”
“Solo a dos sacerdotes se nos pidió cumplir horarios. A los demás, nada. Entonces uno se pregunta: ¿a qué se debe?”
“Si como sacerdote no puedo hablar a la luz del Evangelio sobre lo que vivimos, entonces estamos entrando en un campo minado.”
“Yo no cambio mis mensajes. Siempre hablo desde el Evangelio y la doctrina social de la Iglesia.”
“Recuerdo el acampe de 2012 y también el del año pasado. Los únicos presentes fuimos el padre Fabián y yo. Los pastores no pudieron acompañar por ser personal policial.”
“Es como decir: ‘acá mandamos nosotros’. Pero yo no saco conclusiones apresuradas. El tiempo lo dirá.”
https://soundcloud.com/radioup-671297760/padre-marcos-szyszkowski-capellan-policia-de-misiones


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