En una decisión que profundiza el camino hacia la desregulación estatal, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) anunció que ya no intervendrá en la importación de cosméticos, productos de higiene personal y artículos descartables de uso externo. La medida, oficializada mediante la disposición 3562/2025, fue publicada este miércoles en el Boletín Oficial y se enmarca en el proceso de simplificación administrativa que impulsa el Gobierno nacional.
Desde ahora, productos como pastas dentales, enjuagues bucales, toallitas femeninas, tampones, pañales descartables para bebés y adultos, e incluso copas menstruales, podrán ser importados sin necesidad de autorización previa de la ANMAT. También quedan excluidos del control oficial los productos domisanitarios de venta libre y ciertos insumos odontológicos de uso personal.
“La importación y utilización de estos productos queda bajo la exclusiva responsabilidad del usuario final”, advirtió el organismo en el texto oficial. En otras palabras, quien compre estos artículos directamente desde el exterior deberá asumir los riesgos que puedan derivar de su uso, ya que el Estado no actuará como garante sanitario previo.

La nueva normativa sigue la línea trazada por la disposición 2857/2025, con la cual ANMAT ya había eliminado el control sobre productos médicos de uso directo y sin prescripción. El argumento central esgrimido por las autoridades apunta a “maximizar la eficiencia en la gestión pública” y “equilibrar la libertad individual con una operación comercial más dinámica”.
Sin embargo, el organismo dejó en claro que esta liberalización no habilita la reventa ni la distribución gratuita con fines comerciales. “Se encuentra prohibida la comercialización y/o utilización con fines de lucro de estos productos”, precisó el texto oficial. En consecuencia, solo podrán importarse para uso propio, lo cual excluye a revendedores o empresas del circuito formal.
La medida fue celebrada en redes sociales por algunos sectores que impulsan la libertad económica del consumidor, aunque despertó críticas en ámbitos vinculados a la salud pública y la protección del consumidor, donde se teme por la falta de controles de calidad.
Aun así, el Gobierno insiste en que esta flexibilización responde a los nuevos tiempos, donde el ciudadano asume un rol más activo y responsable en su consumo personal, en línea con una gestión que prioriza el libre mercado y la autogestión individual frente a los controles estatales.



//



