La hipertensión arterial, conocida como “la epidemia silenciosa”, es el principal factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares, primera causa de muerte en el mundo. En Argentina, impacta al 40,6% de la población adulta, aunque muchos casos permanecen sin diagnóstico. El control temprano y sostenido es fundamental para evitar miles de muertes prematuras cada año.
Según la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR), el 40,6% de los adultos argentinos presenta presión arterial elevada. Sin embargo, más del 50% de los afectados desconoce su condición, y solo dos de cada diez logra mantener la presión bajo control. “La mitad de los pacientes cardiológicos después de los 60 años es hipertensa, pero apenas el 25% sigue un tratamiento efectivo”, advierte el Dr. Mariano Olmedo.
La hipertensión ya no es exclusiva de los adultos mayores: también crece en adolescentes y niños, impulsada por el aumento del sobrepeso y el sedentarismo. El 66,1% de la población tiene exceso de peso, mientras que el 31,1% de los hombres y el 39,7% de las mujeres fuma. Entre el 17% y el 22% consumen alcohol en niveles que elevan el riesgo cardiovascular.

Los hábitos de vida juegan un papel crucial: una dieta alta en sal y grasas, la inactividad física, el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol son los principales impulsores de la hipertensión. Además, enfermedades como la diabetes y la dislipidemia agravan el riesgo de complicaciones cardiovasculares.
A partir de los 40 años, la prevalencia de hipertensión se equipara entre hombres y mujeres, lo que refleja un cambio en los patrones de riesgo y subraya la necesidad de intervenciones poblacionales tempranas y sostenidas.
La Dirección de Zona Capital lanzó una campaña de 30 días en consultorios médicos para promocionar la detección y el control de la hipertensión. Incluye controles de presión, entrega de folletería informativa y talleres comunitarios sobre alimentación saludable, ejercicio y reducción de sal.
Medir la presión periódicamente puede marcar la diferencia entre vivir y vivir mejor. La prevención debe ir más allá del Día Mundial de la Hipertensión y convertirse en un hábito de todo el año.
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Día Mundial de la Hipertensión
El Día Mundial de la Hipertensión se conmemoró cada 17 de mayo. Fue establecido en 2005 por la Liga Mundial de Hipertensión (World Hypertension League), una alianza de sociedades científicas y médicas dedicada a la prevención, el control y la investigación de la presión arterial elevada. La fecha se eligió para concienciar a la población sobre la importancia de medir la presión regularmente y promover políticas de salud pública que favorezcan estilos de vida saludables.
La iniciativa surgió tras constatar que más de mil millones de personas en el mundo vivían con hipertensión sin diagnóstico ni tratamiento adecuados, lo que incrementaba el riesgo de enfermedades cardiovasculares y muertes prematuras. Desde entonces, la campaña anual utiliza eslóganes y materiales educativos dirigidos tanto a profesionales de la salud como al público general, con el objetivo de reducir la carga de la “epidemia silenciosa” mediante la detección oportuna y el control sostenido.



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