En el barrio de Ñú Porá, de Garupá, la tranquilidad de los vecinos se vio sacudida por una constante ola de robos que, lejos de cesar, se intensificó en las últimas semanas. La sensación de inseguridad crece a diario, ya que, según los propios residentes, los robos se volvieron una amenaza permanente, con grupos delictivos que operan impunemente en la zona.
Pablo Torres, vecino de la zona, contó a Radio Up que su familia fue víctima de robo en su casa en cinco ocasiones, con la última incidencia ocurrida hace menos de un mes.
"La anterior fue en octubre del año pasado, y antes de eso, en 2023. Lo que pasa es que siempre parece que hay un lapso de calma, pero en 15 o 20 días se intensifican las violencias", sostuvo. Y agregó: "No hay horario definido para los robos. Puede ser a cualquier hora, incluso a plena luz del día”.

Por otra parte, señaló que el miedo a represalias impidió a muchos de ellos denunciar hechos delictivos. "Algunos vieron pasar a personas con objetos, claramente robados, pero no se atreven a denunciar por temor a las represalias", comentó.
Según Torres, los grupos delictivos operan tanto dentro del barrio como desde otras zonas cercanas, donde tienen bien organizada una logística para estudiar los horarios de los vecinos.
"Saben cuando salís a la mañana y volvés al mediodía. Aprovechan esos momentos para robarte", dijo. Además, afirmó la Policía de Misiones, aunque está al tanto de las denuncias y las ubicaciones de los ladrones, según los testimonios, no puede actuar sin una orden de allanamiento, lo que retrasa considerablemente las intervenciones”.
A pesar de los esfuerzos de los vecinos por protegerse mediante cámaras de seguridad, alarmas y cercos eléctricos, la violencia sigue siendo un tema que. "Incluso cuando pusieron cerco eléctrico, les robaron los cables", lamentó otro residente.
En cuanto a la respuesta de las autoridades, la situación no ha mejorado. Aunque realizaron las denuncias ante la comisaría local, la respuesta fue insuficiente, según los vecinos.

"El patrullero pasa un par de veces, y luego todo vuelve a la normalidad hasta el próximo robo", relató Pablo. De hecho, la última denuncia que presentó por un robo en su casa ocurrió en marzo, pero aún no ha recibido notificación alguna sobre el avance de la causa.
El Foro de Seguridad del barrio, creado hace tres años con el objetivo de frenar la ola de robos, no dio frutos concretos. "La última reunión que tuvimos fue más un acto político que una verdadera intención de resolver el problema", añadió.
Ante la falta de respuestas, la desesperación comienza a tomar forma en algunas personas del barrio. "Algunos vecinos están planteándose hacer justicia por mano propia. Entienden que si la justicia no los cuida, tendrán que hacerlo ellos mismos", explicó el hombre que advirtió que este no es el camino a seguir, pero que la frustración está llevando a algunos a esa idea.
La situación sigue siendo insostenible para los residentes de Ñú Porá, que claman por más seguridad en la zona. "Lo que pedimos es que cuando un delincuente sea detenido, no lo liberen al día siguiente", exigió Torres. Los vecinos están agotados de esperar respuestas, y la desconfianza hacia las autoridades sigue creciendo.



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