Tras un febrero con parates, la actividad siderúrgica mostró una fuerte recuperación. La construcción y el agro empujan, mientras el consumo masivo sigue estancado.
La producción de acero crudo en Argentina alcanzó en marzo las 330.800 toneladas, un salto del 4,5% respecto de febrero y del 37% en comparación con marzo de 2024, marcando un fuerte repunte en el sector siderúrgico.
El dato no solo refleja una mejora puntual sino que consolida un cambio de tendencia luego de un comienzo de año flojo por las vacaciones y paradas técnicas. Buena parte de esta reactivación se vio potenciada por el regreso a la actividad de plantas que estuvieron detenidas por mantenimiento programado.
El segmento de laminados en caliente mostró incluso un repunte más marcado: 93,2% más que en febrero y 48,6% de aumento interanual, con la construcción industrial, el sector petrolero, la minería y el agro como principales impulsores.

En paralelo, los despachos de cemento, un indicador clave de la actividad constructiva, subieron 0,6% frente al mes anterior y 17,1% en comparación con marzo de 2024, confirmando una recuperación moderada en el sector.
No todos los rubros acompañaron el repunte siderúrgico. El sector automotor, por ejemplo, registró en marzo una baja del 1% respecto de febrero y una caída interanual del 2%, aunque el acumulado del primer trimestre crece un 11% frente al mismo período del año pasado.
Más rezagados aún están los sectores ligados al consumo masivo, como línea blanca y envases, que siguen afectados por la competencia de productos importados y una demanda interna debilitada.
Si bien los números de marzo entusiasman, los niveles de actividad siderúrgica todavía están por debajo de los registros de 2022 y 2023. Las expectativas para los próximos meses apuntan a un crecimiento moderado pero sostenido, apalancado por obras de infraestructura, demanda energética y actividad agroindustrial.
La industria, en definitiva, empieza a mostrar señales de recuperación, aunque en un contexto desigual. Mientras sectores como el acero y el cemento recuperan el ritmo, el consumo interno aún no logra despegar.



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