Desde Roma, la hermana Mónica Jaciuk (San Basilio Magno) mantuvo una entrevista exclusiva con el programa ''El País de la Libertad'', por Radio Up, luego de estar presente en el funeral del Papa Francisco. Compartió su conmovedora experiencia desde el corazón de Roma y aseguró que "Recé en nombre de cada argentino".
En el Vaticano, donde el mundo entero posó sus ojos en los últimos días, la hermana Mónica Jaciuk, de la Orden de San Basilio Magno, indicó que ''un testimonio sirve para ser bueno, porque ayuda a ser mejor'', al comenzar la conversación.
Mónica relató que, aunque se conocía el delicado estado de salud del pontífice, su imagen en el domingo de Pascua había renovado las esperanzas. "La muerte siempre sorprende, como dice el Evangelio: no sabemos el día ni la hora. Y así, el mundo se detuvo el lunes 21, con el corazón puesto en Roma", recordó.

Contó que ante la triste noticia del fallecimiento del argentino, "Se me cayeron las lágrimas. Había un clima de silencio, oración y contemplación. Un periodista italiano me dijo que estaba allí no solo para registrar el hecho, sino para transmitir el abrazo de Roma al mundo. Me emocionó profundamente".
Durante los días posteriores, miles de personas de distintas partes de Europa se congregaron para despedir al Papa. Mónica logró participar en una misa íntima en la Basílica de San Pedro, a pocos metros de la capilla ardiente. "Fue una gracia inmensa. Recé no solo en mi nombre, sino en nombre de cada argentino: de Posadas, de Cerro Azul, de Buenos Aires, de toda nuestra tierra", aseguró.
Respecto a la vida congregacional, la hermana reflexionó sobre el legado que Francisco dejó: "Volver a las fuentes es mirar a Francisco. Nos enseñó cómo ser basilianas del siglo XXI: misericordiosas, cercanas a los pobres, hospitalarias. Sus encíclicas, sus homilías, sus palabras de los miércoles son faros de luz que ahora queremos releer y vivir con más fuerza".

Frente a la inminencia del cónclave, la hermana Mónica describió dos posturas: una más humana, enfocada en especulaciones sobre el próximo Papa, y otra espiritual, centrada en la oración. "Rezamos con esperanza. Dios sabe cuál es el mejor pastor para continuar esta gran misión. El Papa Francisco nos pidió: 'Recen, recen, recen'. Y eso estamos haciendo".
Con gratitud y esperanza, la religiosa concluyó: "Estar aquí no es un regalo solo para mí, sino para todos mis compatriotas. Desde Roma, llevamos en el corazón a cada argentino en esta despedida y en esta espera confiada en Dios".



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