En una semana marcada por la celebración de la Pascua y la conmoción mundial por el fallecimiento del Papa Francisco, el obispo de la diócesis de Oberá, monseñor Damián Santiago Bitar, compartió profundas reflexiones en diálogo con el programa “RX- Realidad Mixta” de Radio Up. Definió este tiempo como un “duelo sereno” y destacó el legado de Francisco, a quien consideró no solo como líder espiritual sino también como “un hermano mayor y un padre”.
“Ha sido una semana muy particular, por un lado, por la celebración de la Pascua, que es la fiesta que proclama la victoria de Jesús resucitado, y por otro, por la partida del querido Papa Francisco”, expresó el obispo, y añadió: “La Pascua nos da la certeza de que la muerte no tiene más la última palabra, sino la penúltima. La última la tiene la vida”.

Bitar sostuvo que la partida de Francisco es también un momento para tomar dimensión de su impacto. “Cuando cae un árbol y uno lo ve extendido, uno toma dimensión de su altura, de su grandeza. Eso está pasando con Francisco: se resignifica su magisterio, sobre todo el gran lenguaje de sus gestos”, afirmó.
El prelado destacó la audacia del pontífice en su visión de Iglesia abierta y misericordiosa. Recordó una frase del Papa en su visita a Fátima: “La Iglesia no solo tiene que ser una casa de familia con las puertas abiertas para todos, sino que debería no tener puertas, porque así es el corazón de Dios: un corazón sin puertas dispuesto a recibir a todos sus hijos”.
Acciones de apertura de la Iglesia
Ese testimonio, según el obispo, es parte de un “legado con olor a Evangelio”. “Sus palabras y sus gestos fueron reflejando el perfume del Evangelio, que es la sencillez, la cercanía, la compasión y la ternura”, dijo, y lo describió como un pontificado caracterizado por “el acompañamiento a los más afligidos, a los pobres, a los migrantes, a la comunidad LGBT, a los ancianos, a la gente que vive en la calle”.
En esa línea, destacó múltiples gestos concretos del Papa Francisco: desde la instalación de duchas y baños para personas en situación de calle en el Vaticano, hasta la organización de salidas a la playa y donaciones significativas como la de ambulancias para Ucrania o la construcción de una panadería en una cárcel. “Hechos inéditos, maravillosos”, valoró.

Consultado sobre el futuro tras el cónclave, el obispo Bitar señaló que la misión evangelizadora no se detiene: “Mientras los cardenales se reúnen y rezan para elegir al sucesor de Pedro, nosotros seguimos adelante. La oración, la misión y la caridad no se interrumpen”.
En el marco del Año Santo Jubilar y en memoria al Papa Francisco, Monseñor Bitar contó que está visitando las 19 parroquias de la diócesis. “Celebro la misa con las comunidades y luego mantengo un conversatorio con los laicos. Es un momento de diálogo y de escucha. Ya lo hice en cinco parroquias. Anoche estuve en Campo Grande. Fue un momento bellísimo y fuertísimo, precisamente por esta semana que estamos viviendo”, compartió.
Finalmente, dejó un mensaje de aliento para el conclave: “No miremos estas semanas con miedo, con predicciones catastróficas. Tenemos un legado vivo, un perfume de Evangelio. Caminamos con esperanza, porque la vida dejó de ser una curva hacia la muerte para ser, como Jesús lo desea, un camino hacia casa”.
Te dejamos la entrevista completa:
https://soundcloud.com/radioup-671297760/damian-bitar-1


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