En enero, la economía creció un 0,6% intermensual desestacionalizado. Sin embargo, se perdieron 8.842 puestos de trabajo en el sector privado y la informalidad laboral alcanza al 42% de la población activa.
El presidente Javier Milei celebró el fin de la recesión económica en enero de este año, destacando un crecimiento del 0,6% respecto del mes anterior. Sin embargo, el mercado laboral no acompañó la mejora macroeconómica. Según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), en el mismo mes se perdieron 8.842 empleos registrados en el sector privado.
La paradoja estadística no es menor. Mientras el Gobierno comunica un repunte de la actividad, el deterioro del empleo registrado deja al descubierto una realidad inquietante: más de 5,7 millones de personas trabajan en la informalidad, sin aportes previsionales ni cobertura de salud, según el INDEC. Esa cifra representa al 42% de la fuerza laboral argentina.
El único segmento que mostró un crecimiento en enero fue el de los monotributistas, con 38.714 nuevos inscriptos. Pero este incremento no alcanza a compensar la caída de empleo asalariado tanto en el sector privado como en el público y en casas particulares.
Según el informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), basado en datos de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, se interrumpió así el leve repunte del empleo registrado que venía dándose desde agosto del año pasado.
Sectores en baja y sectores que traccionan
Ocho de los catorce sectores de actividad analizados por el SIPA perdieron empleo en enero. Los más afectados fueron:
- Hoteles y restaurantes: -3.561 empleos
- Servicios comunitarios, sociales y personales: -2.623
- Agricultura, ganadería, caza y silvicultura: -2.421
En contrapartida, algunos sectores mostraron crecimiento:
- Construcción: +2.522 empleos
- Industria manufacturera: +342
- Pesca: +256
Aun así, la construcción —pese al aumento en enero— es uno de los sectores más golpeados por la política de paralización total de la obra pública. Desde que comenzó la gestión de Milei, se perdieron 62.351 empleos en el rubro, lo que representa el 6,1% del total de empleo privado registrado.

Mientras se analizan las consecuencias del freno de la obra pública, el Congreso debate el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), impulsado por el Ejecutivo con el objetivo de “dinamizar el empleo”. Sin embargo, las actividades que se beneficiarán con este régimen —minería, siderurgia e hidrocarburos— sólo representan el 6,8% del empleo registrado privado.
Aún más preocupante es que el RIGI podría debilitar a la industria manufacturera, que actualmente genera el 18,7% del empleo privado registrado, siendo la segunda actividad más importante en este aspecto. Desde diciembre, el sector industrial perdió 27.676 empleos, una caída del 2,3%.
Radiografía federal del desempleo
La situación también tiene fuertes implicancias federales. En enero, 14 de las 24 jurisdicciones del país perdieron empleo registrado, con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires liderando el ranking de caída con 5.302 puestos menos. Le siguen:
- Salta: -999
- Córdoba: -887
- Mendoza: -555
En cambio, las provincias con crecimiento en el empleo fueron:
- Catamarca: +2.451
- San Juan: +736
- Tierra del Fuego: +456
El panorama es más sombrío aún si se observa la evolución interanual: el 83,3% de las provincias muestra una caída en el empleo respecto a enero de 2024, con La Rioja marcando el récord de caída con un 10,3%.

Diez años sin empleo privado: ¿mito o realidad?
El Gobierno nacional suele justificar sus reformas con el argumento de que “hace 10 años que no se genera empleo privado en Argentina”. Sin embargo, los datos del SIPA muestran que desde enero de 2012 hasta el anteaño pasado se crearon 302 mil empleos privados netos, un crecimiento modesto pero no inexistente: equivale a un 5% en 12 años.
A pesar de la recuperación de algunos indicadores macroeconómicos, el empleo sigue sin responder a los estímulos. La caída del trabajo registrado en enero contrasta con el mensaje optimista del Gobierno. El desbalance entre crecimiento económico y destrucción de empleo plantea un interrogante de fondo: ¿es sostenible una recuperación que deja a miles de trabajadores afuera?
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Fuente: (Noticias Argentinas)



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