Rodolfo “el Ruso” Lohrmann, uno de los prófugos más buscados de Sudamérica, fue recapturado el 6 de febrero de 2025 en Alicante, España, cinco meses después de haberse escapado de la prisión de Vale de Judeus, en Portugal, donde cumplía una condena de casi 19 años por asalto a bancos y camiones blindados.
La fuga ocurrió el 7 de septiembre de 2024, cuando cinco reclusos escaparon de esa cárcel de máxima seguridad. Entre ellos estaban Lohrmann y Mark Cameron Roscaleer, quien ya fue entregado nuevamente a las autoridades portuguesas el 17 de abril pasado.
Pero Lohrmann no quiere volver a Portugal. Desde su detención en territorio español, rechazó la extradición y presentó un pedido formal para que lo trasladen a la Argentina, donde quiere terminar de cumplir su condena. Además, en su país natal lo espera un proceso pendiente: el juicio por el secuestro de Cristian Eduardo Schaerer, el estudiante correntino de 21 años secuestrado en septiembre de 2003.

Una historia de golpes, fugas y silencios
En octubre de 2018, un tribunal luso condenó al Ruso a 18 años y 10 meses. Lo habían capturado en 2016 junto a Horacio “Potrillo” Maidana, cuando planeaban un nuevo asalto a un blindado en Aveiro, Portugal. Interpol confirmó entonces que ambos tenían pedido de captura por el secuestro de Schaerer, un caso que sigue sin resolverse.
Mientras Maidana sigue preso en Vale de Judeus —y no participó de la fuga—, Lohrmann volvió a los titulares por su huida espectacular, su recaptura cinematográfica y ahora, por su intención de volver al país.
¿Quién es Cristian Schaerer y por qué sigue importando?
Cristian Eduardo Schaerer fue secuestrado en Corrientes, en el barrio Las Tejas, el 21 de septiembre de 2003. Nunca más se lo volvió a ver. En 2018, el entonces juez federal Carlos Soto Dávila y el fiscal Flavio Ferrini viajaron a Portugal para interrogar a Lohrmann sobre su posible paradero. No obtuvieron respuesta. "No aportó nada", dijeron.
Hoy, más de 20 años después, la causa sigue abierta y los acusados enfrentan juicios pendientes. La extradición de Lohrmann podría reactivar una de las historias criminales más impactantes del país.
Por ahora, la Justicia española no definió el destino del Ruso. Mientras tanto, su pedido de ser extraditado a la Argentina y no a Portugal abre un nuevo capítulo judicial y político, que mezcla relaciones diplomáticas, deudas pendientes y el misterio todavía abierto de un crimen sin resolución.



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