El Papa Francisco falleció este lunes a los 88 años, y muchas preguntas surgen de cara a la futura dirección de la Iglesia Católica.
Durante los últimos 12 años, Jorge Bergoglio se encargó de renovar la mayoría del cuerpo de cardenales. No solo priorizó a purpurados más cercanos a su pensamiento, también universalizó el colegio cardenalicio. Hoy hay representantes de todos los continentes, de las periferias más lejanas y marginadas.
¿Cómo se desarrolla un Cónclave?
La elección de un Papa se conduce tras puertas cerradas, en cónclave. Los cardenales participantes en el cónclave no tienen contacto con el exterior.
El Cónclave es la reunión de cardenales convocados con el propósito de elegir un nuevo Papa. Según la legislación actual, solo los cardenales menores de 80 años pueden participar en esa reunión: “El derecho de elegir al Romano Pontífice corresponde únicamente a los Cardenales de la Santa Iglesia Romana, con excepción de aquellos que, antes del día de la muerte del Sumo Pontífice o del día en el cual la Sede Apostólica quede vacante, hayan cumplido 80 años de edad. El número máximo de Cardenales electores no debe superar los ciento veinte”. (nº 33).
La palabra Cónclave viene del Latín cum clavis (con llave), se refiere a un lugar cerrado con llave. El evento histórico que da nombre de Cónclave a la elección de los Pontífices se remonta a 1270, cuando los habitantes de Viterbo, por entonces sede papal, cansados después de varios años de reunión sin que eligieran un nuevo Papa, encerraron a los cardenales bajo llave en una sala grande del palacio papal, reduciendo su comida a pan y agua, para que eligieran pronto al nuevo Pontífice que fue el papa Gregorio X.
¿Dónde se celebra el Cónclave?
La Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, promulgada por el Papa Juan Pablo II en 1996 establece cómo ha de llevarse a cabo la elección. Es la fuente que hemos utilizado para preparar este artículo, junto con las modificaciones de Benedicto XVI en 2007 y 2013.
La Constitución introdujo una novedad: los cardenales pueden residir en la Domus Sanctae Marthae, construida recientemente en la Ciudad del Vaticano. Con anterioridad los cardenales residían en apartamentos provisionales levantados en torno a la Capilla Sixtina.
Respecto a la elección, la Constitución señala que “El Cónclave para la elección del Sumo Pontífice se desarrollará dentro del territorio de la Ciudad del Vaticano, en lugares y edificios determinados, cerrados a los extraños”, aunque después especifica la Capilla Sixtina como el lugar señalado para las elecciones.
La elección
El primer día del Cónclave, si ha comenzado por la tarde, se tendrá un único escrutinio. El resto de los días, dos escrutinios por la mañana y dos por la tarde.
Antes de la elección se procede así:
- Se reparten las papeletas (2 o 3 a cada cardenal)
- Se eligen tres escrutadores, tres Inifirmarii (recogerán las papeletas de cardenales enfermos) y tres revisores
En la Constitución nada queda a la improvisación y se señala incluso cómo ha de ser la papeleta (rectangular, en la parte superior debe estar escrito: Eligo in Summum Pontificem y la parte inferior en blanco para escribir el nombre), cómo ha de escribirse el nombre del que elige (con caligrafía irreconocible) y cómo ha de doblarse la papeleta (doblando dos veces la papeleta).
Cada cardenal se acerca al altar de la capilla Sixtina donde se ha colocado previamente una urna con un plato encima. Ante al altar se sitúan los escrutadores. El cardenal pronuncia las siguientes palabras: Pongo por testigo a Cristo Señor, el cual me juzgará, de que doy mi voto a quien, en presencia de Dios, creo que debe ser elegido. Coloca el voto en el plato y con éste lo mete en la urna. Se inclina ante al altar y vuelve a su sitio.
Una vez que todos los cardenales han votado, el primer Escrutador remueve las papeletas y el último Escrutador las cuenta para comprobar que coinciden con el número de electores. Si no es así, las papeletas son quemadas sin abrirlas y se procede a una nueva votación.

Comprobación y quema de papeletas
En todos los casos, los Revisores tienen que comprobar que los votos y las anotaciones de los Escrutadores están correctos. Las papeletas son entonces quemadas junto con los escritos y anotaciones que los cardenales hayan hecho a lo largo de la votación. Si inmediatamente después se tiene que proceder a otra votación, las papeletas de la primera votación se quemarán después, junto con las de la segunda al final de la mañana o de la tarde.
La Constitución Apostólica no dice nada acerca de la famosa “fumata biancha o fumata nera”, pero como es sabido a la hora de quemar las papeletas se utiliza un producto que hace que el humo sea negro (si no se ha elegido el Papa) o blanco (si ya ha sido elegido).
Al final de cada votación se tienen que preparar un documento con los resultados que será entregado al futuro Papa.
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Quiénes son los principales candidatos a suceder a Francisco
Solo los cardenales menores de 80 años pueden participar en la elección del nuevo papa, que necesitará el respaldo de 2/3 del colegio cardenalicio para ser ungido como el nuevo jefe de la Iglesia Católica.
Los nombres que se barajan como posibles sucesores son solo un puñado. Entre ellos se destacan:
- Matteo Zuppi. Es relativamente joven para los parámetros que se manejan para los nuevos papas. Tiene 69 años. Es arzobispo de Bolonia y titular de la Conferencia Episcopal italiana. Se lo considera cercano a Francisco y a la Comunidad Sant’Egidio, conocida por su compromiso por los más pobres. Es el cardenal apuntado por el progresismo para suceder a Bergoglio.

- Luis Antonio Tagle. Es aún más joven que Zuppi. Tiene 67 años. Oriundo de Filipinas, también integra el grupo progresista de la Iglesia. Fue arzobispo de Manila. En 2019 fue designado prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos. Tiene un enfoque pastoral basado en la misericordia, la inclusión y la justicia social.
- Pietro Parolin. A los 70 años, es uno de los rostros más reconocidos del Vaticano en su condición de secretario de Estado, una especie de canciller. Se lo considera la figura más influyente de la Curia. Si bien es muy cercano a Bergoglio, se lo posiciona como un cardenal moderado por su diplomacia y pragmatismo.
- Raymond Leo Burke. Con 76 años, es uno de los grandes “enemigos” de Francisco. Es el representante de la línea ultraconservadora de la Iglesia. Fue un duro crítico sobre la apertura del Vaticano a los homosexuales. Es señalado como uno de los cardenales que más conspiró contra Bergoglio durante su pontificado.

- Willem Eijk. El cardenal neerlandés, arzobispo de Utrecht, tiene 71 años. Es uno de los candidatos conservadores. Estuvo en desacuerdo con muchas de las decisiones de Francisco en los últimos años, en especial con la comunión para los divorciados vueltos a casar. Se lo relaciona con la línea conservadora heredera del fallecido Benedicto XVI.
- Peter Turkson. Su nombre completo es Peter Kodwo Appiah Turkson. Tiene 76 años. De ser elegido se convertiría en el primer papa africano. Se lo señala por su perfil progresista y su liderazgo en asuntos globales. Es cercano al progresismo. Hasta 2021, estuvo encargado del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.
- Peter Erdo. El cardenal húngaro tiene 71 años y representa al ala conservadora de la Iglesia. Se lo conoce por su capacidad de diálogo. De hecho, en los últimos años logró un acercamiento entre Francisco y el ultraderechista presidente húngaro, Viktor Orban.
⭕️Así fue el anuncio por el fallecimiento del Papa Francisco. pic.twitter.com/xV8iOXDL6Z
— RadioUp (@radioup955) April 21, 2025



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