La secretaria de Agricultura de EE.UU. dijo que el país ya no priorizará productos extranjeros como la carne argentina o los lácteos canadienses. El anuncio llega en plena tensión comercial global y podría golpear las exportaciones nacionales.
En el marco de la creciente guerra comercial impulsada por los aranceles del expresidente Donald Trump, Estados Unidos lanzó una advertencia que pone en jaque a uno de los sectores más emblemáticos de la economía argentina: la carne. La secretaria de Agricultura estadounidense, Brooke Rollins, afirmó que el país podría dejar de importar carne argentina como parte de la política de priorizar la industria nacional.
“La gente eligió a este presidente disruptivo para que ponga a Estados Unidos primero, no a India, no a China, no más carne de la Argentina, no más lácteos de Canadá, sino Estados Unidos primero”, sostuvo Rollins en una entrevista televisiva con Fox News. Su declaración se enmarca en un endurecimiento del discurso proteccionista norteamericano, en línea con las recientes subas de aranceles que han encendido alarmas en varios países exportadores.

Aunque la funcionaria no precisó fechas ni medidas concretas, su tono fue claro: “No hay nadie que vaya a pelear más inteligentemente o estratégicamente que Trump para todos los estadounidenses”. El mensaje fue interpretado como una señal directa a productores y mercados internacionales de que Estados Unidos busca cortar con la dependencia de productos clave provenientes del exterior.
Esta amenaza no sólo afecta el flujo comercial bilateral, sino que también podría colisionar con las expectativas del gobierno argentino de Javier Milei, que desde el inicio de su gestión apuesta a un acercamiento estratégico con Washington y busca avanzar en un tratado de libre comercio. A pesar de esa alineación política, la Casa Blanca incluyó recientemente a Argentina en la lista de países a los que se aplicará una suba arancelaria del 10%, el mínimo, pero con impacto sensible en productos exportables.
La carne argentina es un producto emblemático y competitivo en el mercado internacional. En 2024, las exportaciones de carne bovina al mercado estadounidense representaron un ingreso de más de 200 millones de dólares, y constituyen una fuente clave de divisas para provincias como Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.
El endurecimiento de la política comercial estadounidense se da en un contexto de tensiones globales que incluyen una escalada arancelaria con China y restricciones cruzadas con Europa. Para Argentina, la advertencia sobre la carne no es menor: podría ser el primer paso hacia medidas más duras que afecten otros productos como vinos, frutas y aceites.
Mientras tanto, los mercados reaccionan con volatilidad y los productores, con preocupación. “Un cierre de ese mercado sería un golpe muy fuerte para los frigoríficos que invirtieron años en homologar protocolos y exportar a Estados Unidos”, advirtió un empresario del sector cárnico.



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