En diálogo con Radio Up, una joven madre víctima de violencia de genero, expuso un crudo relato que vive desde la Navidad pasada, cuando comenzó a denunciar los reiterados casos de hostigamiento y amenazas por parte de su ex pareja, un efectivo de la policía de Misiones.
A pesar de las múltiples denuncias realizadas, el acusado nunca ha sido apartado de su servicio y continúa con su comportamiento intimidatorio, ignorando incluso una orden de restricción que le impide acercarse a su ex pareja y sus dos hijos: ´´Vivimos asustados y encerrados por temor a que nos haga algo´´, advirtió.

La víctima, que se encuentra viviendo principalmente en la casa de sus padres por temor a represalias, relató que su ex pareja -quien tiene ya tiene una nueva pareja- sigue hostigándola: ´´No puedo salir a la calle tranquila´´. A pesar de tener una perimetral en su contra, el agresor continúa violando la restricción.
En un relato sobre sus interacciones con la Comisaría de la Mujer en Posadas y Candelaria, la víctima señala que, en un encuentro reciente, la oficial de turno le habría expresado que la culpa de la situación ´´recaía sobre el juez´´, y que ´´debería tener paciencia´´, sugiriendo que no sería detenido hasta que "la violencia sea extrema".
La víctima teme por su vida y por la seguridad de sus hijos, especialmente porque los hostigamientos incluyen autos que pasan constantemente frente a su casa y zonas donde se encuentre ella junto a sus hijos.
El lunes 31 de marzo, se presentó la última denuncia formal ante la policía, pero la mujer sigue sin encontrar la seguridad que necesita para ella y sus hijos, ´´Nosotros siendo víctimas tenemos que andar con cuidado por las calles de Candelaria ya que él es el que tiene cinco denuncias y anda libre sin drama´´, expresó la víctima. Este caso expone la preocupación por la falta de respuesta efectiva por parte de las autoridades, a pesar de las múltiples denuncias y el evidente riesgo que enfrenta la víctima.
La denuncia de este caso pone en evidencia las fallas del sistema judicial y policial en situaciones de violencia de género, especialmente cuando el agresor tiene vínculos con las fuerzas de seguridad. Es fundamental que se tomen medidas inmediatas para garantizar la protección de la víctima y evitar tragedias futuras.



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